Lluvia en la Telaraña del Agua que Corre

Por: Alejandro Ostoa

En esta entrega, con el permiso de Alma Delia Cuevas Cabrera damos a conocer material de Lluvia en la telaraña del agua que corre, antes de que entre a edición (en papel y pluma). Iniciamos con el prólogo:

Lluvia florida

Palabras
como
tumbas
y
oraciones
y por acciones
Palabras
Carmen Nozal

La poesía revolotea en los relatos de Alma Delia Cuevas Cabrera, y en” Lluvia en la telaraña del agua que corre”, se hace presente el recuerdo, la vivencia que marca, que refulge y se desvanece, pero no desaparece. En este libro, la sabiduría anida en los orígenes y se convierte en raíz. La dualidad está presente y las sensaciones atentas.

De la oscuridad a la penumbra, eclipsa con las atmósferas que entre destellos solares y guiños lunares presenta el teatro de sombra, con el nudo del conflicto emergido tras el estallamiento ante el quebranto de la justicia. Las flores danzan, se proyectan en coreografías que, con sus pétalos, humanizan sentimientos, placeres, iluminadas por la luna y el sol.

Árboles, flores, frutos en las congojas, penares, soledades, nostalgias, aislamientos, en la vida y en la muerte. Raíces, frondas, troncos, voces que se entreveran por sus ramas, cortezas que resisten las envestidas de la historia. Peregrinaje que se vuelve naufragio en el tiempo que se desliza por recovecos melancólicos, entre escombros, ecos… murmullos.

Lluvia en la telaraña del agua que corre logra el encuentro tras el extravío, entre andurriales, caminos, terregales, surcos, parajes, tejiendo historias, inhalando recuerdos y exhalando el aliento en eco del confesionario interior. Almas aleteando en la reminiscencia, espíritus que se dan chapuzones de existencia.

El mar y sus gorjeos, temperamentos en oleajes fúricos que espumean iracundos, profundidad que desemboca en asombros, matrices ocupadas que son lanzadas de su hábitat. Nubes en ojos secos ante anegaciones de pesares, de hechos calamitosos.

Desierto habitado, polvo esparcido reverbera creando vestigios, ausencias que arrastran sus pasos en la procesión por el mundo de los desconsuelos, páramo que enluta el alma, espectros que irradian tormentos, mazorca que se desgrana, deja su progenie y vive su propia cosecha. 

Lo cotidiano envuelto en su manto poético, en ríos ocultos, arterias de la naturaleza, preservando con el desove de sus criaturas. Hechos que, con ausencia de sombras, son calamitosos. El cielo se agrieta las raíces se entreveran y se muestran ostentosas en los relatos que se vuelven lluvia florida con la brisa de las imágenes de Alma Delia, con abundancia y frescura poética.

Alejandro Ostoa

Parte del material es:
Habitantes del bosque de árboles frondosos

Al renacer los bosques se calma la sed de los desencarnados, entre la resequedad de sus labios ya desaparecidos, perdidos a trozos, poco a poco, sin darse cuenta se dejaron seducir por sus propias voces, para después no poder besar palabras que sólo resonaron en sus memorias estáticas, congelados de pensamientos frisados. Su sitio ahora es un hueco recóndito de huesos disminuidos, donde la calma es un eterno estado de un mundo equidistante. El renacer de cada árbol es testimonio de sus existencias, ellos se adhieren. Sus raíces lo alimentan y después dan forma a su corteza con sus recuerdos. Ánimas que no se resisten a dejar de vivir, ahora son árboles frondosos, a veces torcidos, enredados unos con otros, comunicados en cada movimiento. Condenan el tiempo con seres que se convierten en humus, dejan esa huella de su paso. El muerto regresa, él de fiesta. ¡Día de muertos! Ánima que peregrina sola, camina en el sigilo del eco profundo que lo guía inerte siempre. Ha estado en el mismo sitio donde su alma se fue a volar. Un rumbo sin sentido. Su alma, sí, él, un perdón ahora ya muerto. Está en el exilio de unas horas, su padre escuchará sus pasos, su voz un hilo. Olvido en su garganta prestada. Sus hermanos lo quieren encontrar para volver a ese tiempo impuesto en la infancia perdida y aunque lo busquen no lo encuentran, se fue dejándolos solos. Pasan sobre el humus, sus restos negros tan negros que de la tierra se volvió. Su último hilo de vida se ha ido para siempre al lugar de los muertos, donde la sed es imaginaria, el agua es el recuerdo de un mar de sal que no se puede beber sin decir adiós, se fue el hermano sin morir consciente, aún cree que vive en el accidente, quedó sin cerrar sus ojos. Sus ojos que lo ven todo sin tenerlos ya, sus brazos extendidos como pájaro en vuelo, es el ánima de la fiesta de estos días en noviembre. Es sólo un ánima, un muerto extraviado en bicicleta, ruedan y ruedan y sin avanzar a ninguna parte. En ese espacio inerte se desplaza donde las hojas de su piel no dejan de caer en ese mar caducifolio. Con olor a menta, despierta del letargo, renace el árbol en el campo de los vivos, resplandece el naranja de flores de veinte pétalos, haremos agua caliente de chocolate y un caldo de frijoles para dejarlo en la ofrenda cada año y la foto de cuando estaba vivo, con su gran sonrisa y sus ojos lejanos. El difunto extraviado en caminos inventados viene, volverá, el desaparecido, del que no se sabe su paradero. En la flor ancestral se vuelve a cubrir su recuerdo y los campos, todo para no dejarlo fuera del naranja brillante hasta que el ocre oxidado no se parezca al símbolo de la muerte. Sólo seré esa calavera, como ellos, los renacidos en el bosque inmenso. No es la muerte ese hecho de ser un claro, un claro ser. Quién los puede mirar, ánimas que aparecen de la nada y en la nada están. Sus cráneos difuminados por el viento en polvo y humo. De espanto se llenan las almas que creen que por ellos han venido. Si sólo fue un feto en su corta vida que se fue, en su voluntad el ser será el recuerdo y si fue aborto no se irá de la mujer que lo tuvo en sus entrañas. Ahí en el arrepentimiento surge sin risa, sin voz, sin cuerpo, sin nada que lo sostenga, para que sus brazos lo arrullen, es una tortuga lenta que camina para no irse y quedarse detrás de la puerta de un corazón herido. Su forma diminuta cabe en la palma de su mano, de la mujer que no su poco amamantar incompleto, en aros de un estanque se sumerge círculos y círculos de tortuguitas sin madre escondidas en pliegues del agua, en ese fondo que no las deja nacer a la superficie, no saben respirar, no saben ver la luz. Con los ojos pegados están en el día de las ánimas. Ahí está, el muerto de hambre ha vuelto del viaje de tantas leguas, distancia que atraviesa para llegar envuelto de polvo de caminos lejanos, peregrino de gotas en la sed de agua dulce, la busco en los huecos de piedras sin luz, la humedad que lo abrazó, con un muerte repentina, fue su suerte -lo dijeron mucho-, y fue buena con él porque no muere en manos de hechiceras hierbas que envenenan, ni muñecos de alfileres diminutos en la enfermedad del viajero; es una enfermedad buena, es mejor seguir siendo ánima que murió de vejez, pero siempre quiso ser peregrino, lejos de su tierra donde no era nadie. Y nadie se volvió y había muerto cuando quiso volver, ya nada lo impedía, ya no hubo rumbo que lo detuviera, todos los caminos lo traen hasta aquí. Fue el primero en volver al territorio amigo, antes de su tiempo completo, eres ese pez resbaladizo que se cae en ese estanque que nos da por llamarle universo. Con un conjunto de arpas que tocan ángeles que te custodian para remo, errar un nombre, el que nunca tuvieron las tortuguitas.

Y publicamos otro material:
Las hermanas del sol

Ese día el sol salió por el lado opuesto. Mila era una bella flor de girasol, se retorció para verlo de frente; sin embargo, el sol se ocultó con una nube que pasaba en ese momento, no le dio importancia y se encerró en su capullo a dormir una siesta mientras tomaba su alimento de luz para estar vigorosa. Pasaron varias horas, cuando despertó sobresaltada, ya era de noche y sintió hambre de luz y una sed que la dejaban débil y sin fuerzas. Hacía días que no llovía y las reservas de agua en la tierra se estaban consumiendo por completo. Hasta ese momento se dio cuenta que a sus hermanas le pasaba lo mismo. Estaban enfermas, dormían de lado tocando el suelo, cosa que no sucedía a menudo. Quiso tocar a su hermana Lina, pero por más que se estiró no pudo. Ella estaba totalmente doblada. Vio a Marina con los ojos desorbitado, a lo lejos escuchó un quejido: ¡Agua, por favor agua! Apenas pudo distinguir ese hilo de voz que se perdía entre todas esas hojas. Mirna estaba con la boca abierta, desmayada. Se espantó ante la revelación que estaba teniendo. Lo único que se le ocurrió fue empezar a llamar a las nubes; de pronto, el viento pasó a gran velocidad y se llevó a todas. Por más que les pidió que no se fueran y les regalaran unas cuantas gotas, no escucharon entre los truenos de otro sitio. Entonces esperó el día y no amanecía, no llegaba la luz en la noche que no terminaba. Poco a poco comprendió que se iban a extinguir, pues ya no había más familiares que le quedaran por ahí. Todas las flores de esa colonia venían del mismo sitio, llamado Solilandia, donde el sol salía más de veinte horas al día y las noches eran muy cortas. Sabía que sus ancestros seguían ahí. Ellas habían sido transportadas en el estómago de un cóndor que se había tragado un murciélago, a su vez este se había comido el polen de sus abuelos. Esperó y esperó, fue otro día sin luz, con las pocas fuerzas que le quedaban habló en voz baja con la consejera Sofía, era su nombre, ella sólo le platicó de la historia del final de los girasoles. Ese día sería cuando el sol les diera la espalda. Así fue como descubrió que el sol ya era un astro viejo y tenía muchos siglos en decadencia. Y ya no salía con frecuencia. Mila era la flor más joven, por lo que aún tenía reservas de energía y se sentía con el deber de hacer algo por su familia, pero dependían del sol, era su alimento, la luz que las sostenía. Comenzó a idear cómo podían vivir y recordó a las luciérnagas. Su amigo el pájaro jilguero fue enviado a buscarlas. Cuando llegaron en enjambre alumbraron a los girasoles para que sobrevivieran. Todas estaban dentro de ese letargo suspendido, donde estar en sí mismas era su salvación. Les faltaba aire y agua, el jilguero otra vez abogó por las flores que sabían retener la luz entre sus pétalos, al retener la luz de las luciérnagas se volvieron fosforescentes, en medio de la noche tosían y se desmayaban. Mila sabía que ellas eran las favoritas del astro por esa forma hermosa que tenían, parecían sus hermanas, eran pequeños soles dentro del campo extenso. Mila oró por el viejo astro de luz, suplicaba que no muriera, porque con él también ellas morirían. Esa noche llegó la lluvia, entre truenos y rayos que iluminaban al extenso campo lleno de girasoles. Amaneció y en el horizonte volvió el sol de frente, todas abrieron los ojos ante ese milagro de luz. Mila habló con voz fuerte y le dio gracias al sol. Él contestó: ¡No me puedo ir, las amo, hermanas! El libro está en proceso de edición y será un placer contar con él y leer las páginas de la naturaleza, del ser y de la poética de Alma Delia

Expresiones Artísticas en Europa Contemporánea

Por: Victoria Falcón Aguila

El día de hoy 24 de diciembre de 2023, se inauguró en punto de las 19:30 horas, en el Museo de las Artes MUSA de la UdeG, la exposición “Expresiones artísticas en Europa Contemporánea”, de la región invitada de honor de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (Unión Europea). La exposición tiene como objetivo mostrar la diversidad de culturas y la  potencia de sus creadores.

El Rector General de la Universidad de Guadalajara, Doctor Ricardo Villanueva Lomelí, señaló que con la muestra la región invitada de honor tiende puentes entre sus países y culturas con las de América Latina.

“Ofrece un homenaje a la diversidad de culturas y procura tender puentes de comunicación para construir una comunidad de sentido y propiciar relaciones más cercanas, incluyentes e igualitarias entre las regiones de América Latina y el Caribe y la Unión Europea. Por su parte Marisol Schulz Manaut, Directora General de la FIL, señaló que esta exposición “abre el paraguas cultural” que la Unión Europea trae a la feria en la que muestra la pluralidad de voces, ideas y propuestas artísticas que han sabido unirse en tiempos de crisis global.

Pelayo Castro, miembro del Gabinete del Alto Representante y Consejero para América Latina de la Unión Europea, dijo que la exposición dividida representa lo que es la Unión Europea de una manera multidisciplinar y recordó que la presencia de este bloque económico y político, es la iniciativa cultural de la diplomacia europea más importante y más grande de la historia.

La muestra reúne cuatro exposiciones que exhiben una gran diversidad y múltiples matices de los países que conforman esta región. Visiones europeas, nacimiento de Europa; Arquitectura contemporánea europea. Premios EUmies; Experiencias inmersivas de arte digital: un viaje sensorial al mundo de la imaginación y Hogar después del amanecer son las exhibiciones que incluyen obras en distintas técnicas y soportes, creaciones de diversos artistas y arquitectos europeos.

La primera de las exhibiciones presenta 16 retratos en acrílico sobre lienzo de la autoría de la artista Andrea Cochius, quien se encargó de plasmar aquellos rostros de pensadores, filósofos y políticos cuya influencia fue determinante para la consolidación de la UE. En Arquitectura contemporánea europea. Premios EUmies, reúne los trabajos seleccionados por el jurado del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea | Mies van der Rohe Awards, con dibujos, fotografías, maquetas, escritos y videos.

La tercera muestra tiene arte digital inmersivo, con imágenes y audios provenientes de 40 estudios de ocho países, mientras que Hogar después del amanecer, cuenta con la participación de 25 artistas contemporáneos de Ucrania con la intención de darle un espacio de esperanza a ese país que enfrenta la guerra con Ucrania.

Esta exposición estará abierta al público del 25 de noviembre al  25 de febrero de 2024.

fotografía: Verónica Isabel Enríquez Falcón

Retronautas del Futuro Jugarán al Pasado en FIL Niños

Por: Victoria Falcón Aguila

Del 25 de noviembre al domingo 3 de diciembre, FIL Niños, dentro de la Feria Internacional de Guadalajara, ofrecerá más de 1,500 sesiones de talleres para niños de 0 a 12 años, así como 79 funciones de 28 compañías artísticas de México, Argentina, España, Austria, Portugal, Francia, Brasil y Chile; en un horario.de las 10:00 a las 20:00 horas los fines de semana, mientras que de lunes a viernes los horarios serán de 15:00 a 20:00 horas. Los 17 talleres de fomento a la lectura tienen una duración de 50 minutos y están divididos en cuatro rangos de edad: de cero a dos años; de tres a seis años; de siete a nueve años, y de diez a doce años.

Este año, FIL Niños  se transformará en una cápsula del tiempo, donde las niñas y los niños interactuarán con objetos del pasado y descubrirán nuevas formas de juego para reconocerse como contadores de historias. Con alrededor de 1,500 sesiones de 17 talleres de fomento a la lectura y escritura creativa y 79 funciones de 28 compañías de México, Argentina, España, Austria, Portugal, Francia, Brasil y Chile, además de 36 sesiones de talleres espontáneos, los visitantes se convertirán en “Retronautas del futuro”, lema de FIL Niños en 2023.

En los taller de 0 a 3 años, se ofrecerá “Nada es lo que parec”e, a cargo de la compañía A la Deriva Teatro, donde interactuarán con sus padres y pondrán a prueba sus sentidos, mediante metáforas, música y juegos, en los que la percepción tiene un rol importante.

Para los niños de 3 a 6 años, son cuatro, “Mamá me quedé sin pila”, en el cual se abrirán portales a diferentes mundos, encendiendo la imaginación; ¿De quién es esa huella?, una búsqueda para saber qué es el humano y cómo convive con el resto del reino animal; Seguir el hilo de la historia, donde para comenzar una aventura solo se necesitará un crayón para dibujar los sueños, y Laboratorio sonoro, un espacio lleno de música en el que un divertido director de orquesta llevará a los asistentes a explorar los diferentes instrumentos sonoros.

Para edades de 7 a 9 años se ofrecerán cinco talleres, donde niñas y niños explorarán diferentes maneras de contar una historia con casetes, obras de teatro y hasta videojuegos, con títulos como Crónicas de la Princesa con amnesia, Asteroides de pixeles, Máquinas para iluminar la memoria o ¿Adónde van las cosas perdidas?

Las niñas y los niños de 10 a 12 años podrán acudir a cinco talleres en los que harán viajes en el tiempo con una máquina de escribir (Coordenadas de tierras nuevas); revisarán las noticias y lo que nos aportan en nuestro día a día o explorarán el vínculo que tienen la literatura y las matemáticas en un juego lúdico (Rumbos: noticias veraces en tiempos veraces y Un juguete para narrar). En los talleres Una obsesión Milenaria y El archivo de las luciérnagas conocerán cómo conectar con otros con música y creatividad.

Este año FIL Niños recibió la distinción Cultura Circular 2023, un fondo para el desarrollo de festivales sostenibles del British Council México. Este reconocimiento destaca su labor en la formación de lectores, así como en la promoción de valores de sostenibilidad y conciencia ecológica entre las nuevas generaciones, lo cual contribuye a la construcción de un futuro más equitativo y responsable. Además, de fomentar prácticas sostenibles dentro de este espacio que disminuyen el impacto ambiental en la realización de la FIL Guadalajara.

Paisaje de una vida luminosa, Antonio Ruiz Pérez

Por: Alejandro Ostoa

Paisaje de una vida luminosa. Antonio Ruiz Pérez, es un libro como merecido homenaje al profesor Antonio Ruiz Pérez, quien naciera en Acambay, Estado de México, en 1927, debido a la convocatoria que hiciera su sobrino Juan Manuel Mondragón Ruiz. 

Antonio Ruiz Pérez, llamado Profe Toño, es un importante artista plástico, arqueólogo, promotor cultural, educador, profesor, preocupado por el rescate de la memoria histórica de su tierra natal. Este grandioso personaje, sobrino del Dr. Maximiliano Ruiz Castañera (Premio Nacional de Ciencias y Artes 1948), quien en 1938, perfeccionó la vacuna contra el tifus, la cual se conoció como la Vacuna Antitífica Castañeda y fue utilizada durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Ruiz Pérez es el creador de la Casa de Cultura, con la finalidad de que los habitantes se acercara al arte. Y varias generaciones han pasado por este recinto cultural. Esta casa fue donación, y fue construyendo el acervo artístico, así como lo hizo también con el museo de la población que lo vio nacer, nutriéndola de piezas que fue coleccionando y también se encuentran para el deleite y conocimiento de los visitantes. Este filántropo, de 96 años, recibe el libro en vida. A pesar de esas grandezas que inician con sus enseñanzas y forman un legado, ha sido poco difundido.

En esta obra se escucha el eco de doce voces de personajes y la del artista, con sus leyendas, pinceladas históricas y apuntes que se centran en  personajes, en el tiempo ido.  Me valgo de tres colaboradores de este libro (con extractos), para ver sus diversas opiniones, en las cuales se muestran las percepciones del maestro Ruiz Pérez., con el texto “El éxito del Profe Toño”, de  Ariadna Navarrete González El éxito, el intelecto y la mayoría de los logros alcanzados por el hombre en el mundo, si no los transmite de generación en generación, se pierden con el tiempo. Cultivar el arte es lo que pude aprender de mi estimado Profe Toño, como todos le llamamos aquí en Acambay. Él podía ver en cada persona una tierra fértil para sembrar lo que le había sido dado desde muy pequeño, para él no había obstáculos, siempre se podía. Desde mi infancia tuve la fortuna de conocerlo por medio de mi tío Antonio Navarrete, quien era profesor de artes plásticas en la Casa de Cultura de Acambay, así fue como empecé siendo alumna de mi tío, en el salón que era para niños. Recuerdo que este estaba hasta el fondo de la casa, por lo que había que pasar un largo corredor lleno de macetas con lindos geranios, atrás de la biblioteca, en una esquina, y antes de llegar a él tenía que pasar por una fuente de cantera, con fondo de azulejos que tenían garigoleado azul -si no mal recuerdo-, ya que contrastaba con algunos peces rojos que nadaban ahí, los cuales siempre queríamos atrapar; aunque nos regañaban, pero tercos, cada que había oportunidad lo intentábamos nuevamente. Así es como recuerdo mis tardes, además del hermoso bordo de agua que estaba dentro de la casa, era de cuidado porque no sabíamos qué tan profundo estaba, pero eso sí, de gran belleza, escenario ideal para pasear y por qué no, hasta hacer una pintura, deleitándose con la singular belleza de sus patos ahí nadando. Aún recuerdo siendo esa niña dispuesta a recibir la semilla del conocimiento artístico, ya era una realidad para Acambay tener un recinto cultural donde muchos pudieran recibir y compartir los conocimientos artísticos que ciertamente marcaron el rumbo de muchos como yo, que definieron mi camino a seguir en el futuro. Gracias le doy a la vida de poder testificar que fui una de sus alumnas de la tercera generación, porque además tengo el dato interesante de que mi mamá tuvo igualmente la fortuna de ser alumna del Profe Toño, pero ella en la escuela secundaria particular que atendían unas monjas, que existió en la parte 64 trasera de la iglesia de Acambay. Ella me cuenta que llegó ahí gracias a una beca, todavía recuerdo una pintura de un hermoso alcatraz que tiene como recuerdo de algunos de los trabajos que él le enseñó a pintar. Además de las clases de artes plásticas, también estuve en un grupo de danza y otro de teatro. ¡Y qué decir de los cursos de verano! Esta casa se convirtió en un refugio para esparcir y cultivar nuestras mentes. La cosecha se sigue dando hasta ahora, que continuamos escribiendo de lo que este gran personaje ha impactado en nuestras vidas. Lo que un día empezó como anhelo del Profe Toño, hoy sigue siendo una realidad. Cuando mi tío me contaba que nuestro admirado personaje había donado su casa para quienes desearan aprender de las bellas artes tuvieran un lugar preciso para ello, más crecía mi admiración por esta gran persona. Escribir mi experiencia de vida con el profesor Toño, es escribir lo vivido en la Casa de Cultura Dr. Maximiliano Ruiz Castañeda, los dos son uno mismo y gracias a estas vivencias, ahora puedo comprobar que el arte enriquece el alma y cultiva la percepción espiritual que, aunado a un ambiente sano, será para un bien a la sociedad.

Magdalena Peña Mercado nos ofrece el texto:
“Maestro Antonio Ruiz Pérez” ‘El alma y corazón de la cultura acambayense’”.
…Asimismo, es menester hacer alusión a su obra pictórica, la cual además de ser arte invaluable para la comunidad acambayense, es una muestra de nuestras raíces, historia y evolución como país y municipio, obra que además de deleitarnos por su maestría con la que ha sido creada, nos hace sentir orgullosos de ser paisanos de tan grande artista, a quien se le ha reconocido nacional e internacionalmente, y qué decir de sus esculturas que se han convertido no sólo en piezas de arte muy apreciadas por los conocedores, sino que además son símbolos religiosos y municipales representativos de nuestra tierra. 70 En cuanto a su obra como historiador, documentalista y escritor, es un privilegio leerlo y aprender de los libros que, conjuntamente escribió con dos acambayenses reconocidos, como lo fue Eliseo Lugo Plata y lo es Edgar Serrano Pérez. Obra literaria donde se describe el municipio, su historia y sus leyendas, el momento de su fundación, la época de la Independencia y la Revolución Mexicana; así como el terremoto de 1912, las afectaciones y reconstrucción.

Un gran conocedor y admirador de la vida y obra del Profe Toño es Alfonso Sandoval Álvarez, por lo que reproduzco parte de su texto.
La historia reciente de Acambay se cuenta en dos periodos: antes y después del temblor. El profesor Antonio Ruiz ha vivido prácticamente todo el segundo periodo de la historia de su pueblo, lo ha estudiado y plasmado en sus pinturas y escritos; por eso la conoce mejor que nadie. El Profe Toño es el pintor de Acambay y el maestro del pueblo, nació apenas unos años después del terremoto de 1912, cuando se ponía la primera piedra del nuevo templo sobre los escombros del antiguo convento de San Miguel Acambay, destrozado por el sismo del 19 de noviembre. Sismo cuya magnitud no se conoce y la duración se calcula en más de cinco segundos, suficientes para acabar con el pueblo y casi la mitad de sus habitantes, por no hacer caso al premonitorio paso del cometa Halley que un año antes anunció el desastre según las interpretaciones, presagios y supersticiones de la gente de aquel tiempo. En ese ambiente transcurrió la temprana infancia de Antonio Ruiz, viendo cómo la gente reconstruía sus casas y con ello su pueblo, ahora un poco más alejado de Peñascos de Dios y más cercano al Valle de los Espejos, extendido sobre las rugosas faldas del sur de la Peña Redonda. Promontorio que de niño tanto habría de impresionar al futuro artista, ya que después se convirtió en inspiración y musa de sus paisajes. No había escuela para los años que Antonio debía iniciar sus primeras letras. También se la llevó el sismo, esta estuvo en el convento y ese recinto fue devastado. Las monjas de San Francisco que sobrevivieron se fueron del pueblo al ver su escuela en ruinas y la amenaza de la Guerra Cristera con los abusos de La Chiva, líder local de la guerrilla. Desde entonces la profesora Pachita Fajardo se hizo cargo de la enseñanza de los párvulos y fundó una “Amiga” instalada en una vieja casa junto al camino que va a la Caridad. A esta “Amiga” asistieron Toño y sus hermanos Maclovio y Elisa, siempre al cuidado del fiel Toribio, sempiterno empleado de don Amado Ruiz Castañeda, quien trabajó hasta que sus fuerzas le permitieron, ya llevando a los niños a la “Amiga” o fabricando las ceras en el industrioso taller familiar, donde vale decir que también Toño aprendió y trabajó el oficio de don Amado Ruiz, su padre.  (…)  Le queda en el tintero de sus pendientes la corrección y publicación de sus escritos, la creación de un centro de documentación y estudios otomianos que sirva de base a investigadores de la cultura del pueblo originario y de la cual reunió un gran acervo bibliográfico en su biblioteca personal, que siempre ambicionó como la coronación de su obra. Le queda ordenar y dejar a buen resguardo su prolífera obra pictórica para que no se disperse y extinga, lo cual ha sido su más grande miedo y preocupación en la vida. Necesita ordenar su casa para su propio museo y pinacoteca personal, también organizar su galería privada donde se exhiban sus creaciones plásticas como muestra de que su vida fue productiva y valiosa entre sus paisanos. Le falta la sala homenaje a su tío, el Dr. Ruiz Castañeda, quien le dejó como legado algunos instrumentos, las primeras vacunas del primer lote que erradicó el tifo en el mundo. Debe ordenar su biblioteca y publicar la historia general de Acambay que sigue entre sus notas manuscritas, por lo menos estos son los pendientes que él me ha dicho le quedan por hacer.

Este libro será presentado el 8 de diciembre en su querido Acambay. Gracias Juan Manuel Mondragón Ruiz, por este legado de generosidad, estafeta de nuestro artista Antonio Ruiz Pérez, de quien dice: “El objetivo primordial de Paiajes de una vida luminosa. Antonio Ruiz Pérez, es rendir homenaje al talento, al humanismo y a la sabiduría de un gran acambayense, para que su quehacer y los frutos de su trabajo sean conocidos por nuevas las generaciones y apreciados por las actuales, esperando que tengan interés y vocación por salvaguardar nuestras raíces y enaltecer a las mujeres y hombres que forjaron nuestra historia.

Ciento cincuenta y un páginas nos esperan, en este libro recién publicado.

Un Corazón Extraviado

Por: Alejandro Ostoa

El pasado 5 de noviembre fue dado a conocer el ganador del Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 2023, para obra publicada. Un corazón extraviado, novela de María de Alva, tuvo mención honorífica. Además, María tiene publicadas las novelas A través de la ventana, Antes del olvido y Lo que guarda el río. El 21 de abril del año en curso, en la librería Gandhi Toluca, hicimos la presentación Maricruz Castro Ricalde, Daniel Mesino y quien esto escribe. Felicito a María e invito a que lean esta novela, de la cual reproduzco el texto leído en presentación.

Un corazón estrábico

Él iba solo/tambaleándose…/ Borracho de amor,/
borracho de hambre,/ borracho de alcohol,/ quién sabe.
Pedro Garfias

María de Alva, de apellido vascuence y nacencia regia, orienta su corazón en el mapa sensitivo del poeta salamantino Pedro Garfias. Dos seres lúcidos (María y Pedro), se encuentran en el tiempo, donde el Cosmos, con alineación, orden y armonía comulgan para desentrañar un sentido de vida, en andares de poesía y senderos eróticos, con laderas tanáticas y precipicios de inmolación.

Un corazón extraviado, novela de María de Alva que nos reúne, abre con la pérdida y culmina con la copa para brindar, con el corazón desplazado y la reunión familiar. En la escritura de esta gran novela, no se advierte la investigación, ésta es superada por el conocimiento adquirido y asimilación del personaje ultraísta, a quien se le atribuye pertenecer a la Generación del 27. La prosa flota con su ligereza para estamparse con tinta en el papel, llegando a los terrenos biográficos, donde la creación literaria se impone a la cronología, como también lo lograra el llamado Padre del teatro mexicano contemporáneo, Rodolfo Usigli, quien aparece en el texto, en el papel de figurante, también estrábico como Garfias, también fastidiado ante los avatares, el primero con “Beirutitis” y Pedro con la cólera de los corazones.

El primer epígrafe corresponde a la sinopsis de nuestro poeta y el segundo es el extracto del otro autor que se pierde, se encuentra y al fin es. Ambas citas son gajos de las vicisitudes de Garfias. Recuerdos y esperanzas, memorias, a las que la novelista se las arrebata al olvido.

Pedro Garfias no perteneció a la Generación del 27, aunque convivió con sus integrantes y generó una poesía peculiar, entre sombras, velos, cóleras y protestas.

De Alva experimenta, y lo hace por el dominio literario que tiene. Atmósferas, sensaciones, construcción de personajes, emociones y conflictos se viven con la huella del protagonista en España, Francia, Inglaterra, Monterrey, Torreón, Guadalajara, Guanajuato y Ciudad de México.

Cinco son los principales componentes de la estructura del libro: El mar, Fantasmas, Corazones, Observaciones que a nadie le importan y un capítulo que le da título los versos del autor, como los cinco toritos negros, como los sentidos, como los cinco soles mexicas.

En Fantasmas, se aparece el espectro y se manifiesta como en lámpara votiva para, paulatinamente, adquirir cuerpo, entrañas y María hurga, en libros, documentos, pláticas e importantes hipótesis o posibilidades para desentrañar los sucesos y diferenciarlos de las probabilidades, experimentación que oscila entre el misterio, la reconstrucción y la realidad, pero no en tono intelectualizado, sino reflexivo, en ocasiones con música.

El mar es la presencia de la sirena, es la segunda persona, la conciencia, el monólogo interno, la voz del consueta sobre el sucedáneo futuro, las olas que pasan como ráfagas, las premoniciones, el Pedro trémulo, la confusión entre el mar y el cielo, la búsqueda del paraíso y en ocasiones recupera su voz y el sentido para ubicarse en la realidad o ante las quimeras, con los patitos que hacen las piedras (Pedro), en el mar.

Corazones es la cercanía de la autora con esa afección cardiaca, con las visitas médicas, permanencias hospitalarias con los desvelos y la intimidad de María. Pareciera ser un entremés, pero realmente es una tragicomedia, en la que la escritora sufre las peripecias del género teatral y, a pesar de las adversidades, vence a los obstáculos que enfrenta. Labor titánica, de entereza que la cumple por esa singularidad de su corazón que es diestro y no siniestra.

Observaciones que a nadie le importan son unos bocadillos del pensamiento, de las preguntas, de la inteligencia con subtexto humorístico, con devaneos de comedia. Con la sabiduría de la brevedad.

Y por último los capítulos que le dan título los versos del autor, que se desarrollan con las vivencias del personaje, sus posturas ante la vida, la familia, el país, la sociedad, las amistades, los encuentros, los amores, sus placeres y los desencantos, el silencio, las pausas, transiciones, la creación poética, las premisas soterradas y los conflictos, la premonición de Unamuno cuando vio al pequeño leer, al decirle que sería poeta.

A Garfias le tocó presenciar lo que sería un nacimiento, de la que iba a ser su hermana y que no adquirió vida, sino salió muerta. Situaciones duales durante sus 66 años, reconocimiento y admiración de los regiomontanos, de este poeta de Salamanca que se quedó en Monterrey.

Cuán interesante resulta hacer presente épocas y personajes, ramilletes de escritores, entre ellos García Lorca, Miguel Hernández, Antonio Machado, León Felipe, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Valle-Inclán, Azorín, Max Aub, Manuel Altolaguirre, Luis Villoro, Rius, Juan Larrea, Roberto Bolaño, Alfonso Reyes, Andrés Henestrosa, Efraín Huerta, Fedro Guillén, Gerardo Diego y Gabriel Zaid, entre los principales.
De mujeres destacan: Concha Méndez, María Félix, Dolores del Río, Frida Kahlo, Chachita, Libertad Lamarque, Toña La Negra, Silvia Pinal y, Margarita Carmen Cansinos y María Luisa Gómez Mena, Carmen Mondragón, Remedios Varo.
Otros personajes como Lázaro Cárdenas, Diego Rivera, Jorge Negrete, Cantinflas y Agustín Lara.

Entre las revistas y publicaciones: “Romance”, “El burro ilustrado”, “España peregrina”, “Las Españas”, “Horizonte”, “El Tiempo”, “Cuadernos Americanos” y “Letras de México”.
Y qué decir de las tertulias, conferencias, programas de radio, instituciones, de los teatros, cafés, cantinas, toreros, todo ello con la delicia del relato de María, con la recuperación de esos tiempos idos.

Antes de cerrar el telón y como la parte del boleto que se le queda al público está un magnífico código QR, con las voces de Serrat, Nacha Guevara, Mercedes Sosa, Pablo Milanés, Víctor Manuel, Ana Belén, Rolando Alarcón, Ganbara, Andrés Berzosa, Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina, Leonard Cohen, Eugenia León y Carlos Ávila.

Tras la gozosa lectura de Un corazón extraviado, encontré la brújula y al saltimbanqui Garfias.
Lo anterior sólo fue un piscolabis, porque el banquete con manteles largos es Un corazón extraviado, que se hace en la librería Gandhi, en honor y recuerdo de la antigua librería Cosmos, con el fantasma que sale del panteón del Carmen y regresa a ese predio que ha cambiado el papel para libros por el papel moneda. Y es precisamente hoy, en el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación.
María de Alva, en el subtexto me dice que los latidos del corazón son como detectores de gambusinos. Los invito a vivir la aventura y tener este tesoro literario.

Sor Juana

Por: Alejandro Ostoa

El 12 de noviembre de 1651 o ¿1648?, nació en San Miguel Nepantla, Estado de México, Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más recordada como Sor Juana Inés de la Cruz.

En honora a su natalicio, en1979 se instituyó, el Día Nacional del Libro y al siguiente año se imprimió una edición especial de su obra y los ejemplares fueron regalados. Por años fueron publicados otros títulos conmemorativos, que también fueron obsequiados.

En el tercer centenario luctuosos de Sor Juana Inés de la Cruz (1995), en el semanario Mira, cuyo director fundador fuera Miguel Ángel Granados Chapa y el director de ese entonces Humberto Musacchio, en el número 265, del 17 de abril de 1995, gran parte de la revista estuvo dedicada a la Décima Musa, en cuya portada se lee: Sor Juana superstar.

El crítico e historiador teatral Armando de María y Campos, durante mucho tiempo tuvo la columna Memoria y Olvido, título que posteriormente fue retomado por un libro que se publicó de manera póstuma. Entre esa memoria, reproduzco esa colaboración publicada como “El corpus (dramático) de la monja.

El dogmatismo eclesiástico y las costumbres virreinales no impidieron que el genio de Nepantla abordara temas profanos en su creación teatral.

El santoral es un cementerio viviente. El canonizado sube al cielo el día de su muerte y es en ese día cuando será venerado. Onomástico y aniversario luctuoso imbrican en la celebración.

¿Por qué no ocuparnos de Sor Juana Inés de la Cruz a trescientos años de sus exequias, realizando misa de libro presente?

12 de noviembre, nacimiento de sor Juana y Día Nacional del Libro, en su honor. Aberrante paradoja, ya que por el acoso intelectual por parte de las autoridades eclesiásticas, al renovar sus votos se queda sin sus apreciadas compañías: libros e instrumentos científicos.

Sor Juana, legítima heredera de Juan Ruiz de Alarcón, recibió el influjo de Calderón de la Barca, la exquisitez bien lograda del barroco. Al igual que él, escribía para que sus obras se representaran en la Corte, y también se le censuraba que escribiera sobre temas mundanos. En Los empeños de una casa logra su madurez intelectual y, curiosamente, el título es muy similar al de Calderón: Los empeños de un ocaso.

La producción dramática de la monja consta de dos comedias: Los empeños de una casa  y Amor es más laberinto. Tres autos sacramentales: El Divino Narciso, El mártir del Sacramento y El cetro de José. Toda esta producción tiene sus correspondientes la y sainetes. Independientemente dejó loas, letras sagradas y villancicos de contextura dramática.

Los criollos hacen la cultura, tienen conciencia de una Nueva España. Ellos miran su entorno, el clima, las ciudades faustosas, los metales preciosos y el paraíso de América.

Teatralidad de una época
El despliegue parafernálico vivido por la llamada “Fénix Mexicano”, “Glorioso Honor del Mexicano Museo” y “Décima Musa” (entre otras hiperbólicas etiquetas) fue de lo más variado, en lo religioso y lo civil. Los autos inquisitoriales fueron un macabro espectáculo. Las celebraciones de los santos patrones, la inauguración de los templos, cuando los religiosos salían de procesión para celebrar la conmemoración anual de Corpus Christi, con marchas y representaciones espectaculares, configuraban todo un imaginario dramático en el orden de lo religioso.

La teatralidad en lo civil también era fastuosa. A la entrada de un nuevo virrey se realizaba un arco triunfal. En graduaciones, los desfiles y ceremonias eran todo un acontecimiento. Las mascaradas se popularizaban.

Ya a los ocho años, Sor Juana había escrito una loa para celebrar la fiesta de Corpus.
En 1660, la Real Cédula ordenó que obispos y arzobispos de las Indias no permitieran que se hicieran comedias en las iglesias de los conventos de religiosas y religiosos. El obispo Juan de Palafox y Mendoza emite un Juicio: «No son comedias, sino un seminario de pasiones, de donde sale la crueldad embravecida, la sensualidad abrasada, la maldad instruida (…) ¿qué hace el cristiano donde se enseñan los vicios sino aprender a obrar lo que está mirando hacer?”

Los orígenes de las representaciones cortesanas se encuentran en la segunda mitad del siglo XVII. Todo gran suceso se celebra con fiestas palaciegas en la corte o casa de algún funcionario de importancia (hasta -1994- en los Pinos se realizaba una pastorela donde actuaban descendientes de políticos cupulares). Los poetas y dramaturgos ponen su talento al servicio de los dignatarios, de los poderosos, y escriben para nacimientos, matrimonios, onomásticos y un sinfín de celebraciones. Por ello no es de extrañar que de las loas que escribe Sor Juana, once estén dedicadas a ensalzar a los reyes o virreyes y cinco de ellas son para festejar el cumpleaños del rey.

Los empeños de una casa es una comedia de capa y espada, pero ante todo es palaciega. La loa inicial es adulatoria hacia lo gobernantes, revela la relación entre el artista y el poder.. En esta comedia están presentes todos los elementos estructurales del teatro cortesano: loa introductoria, letras y canciones, sainetes y al final el sarao apoteósico, que coincide en la alabanza con la loa inicial. Asimismo, la concepción barroca, con música y danza que no consiste únicamente en entretener al espectador y darle la sensación de un espectáculo más ambicioso, sino en integrar los sentidos, es comprendida, aceptada y pedida también en los locales de comedia. Este género, aunque escritos por hombres (hasta antes de sor Juana), tenía un punto de vista femenino, misma que ella conserva. Amor es más laberinto fue escrita al alimón con Fray Juan de Guevara; él realizó la jornada central. La comedia está dedicada al Conde de Galve.

Auto sacramental
Los autos sacramentales son espectáculos sacro-dramáticos en un acto, con características alegóricas al misterio de la Eucaristía, que forma parte de la celebración de Corus. Es la parte medular de una serie de festejos: la procesión, los escenarios rodantes, la presencia de la ostia en tamaño gigante, acompañamiento con varios instrumentos musicales y la tradicional tarasca (especie de serpiente hecha de cartón y papel, en la que se ocultaban los actores para hacerla arrastrarse y asustar a los presentes.

La monja Jerónima, al igual que Calderón, estaba consciente que el drama no podía estar separado de la fastuosa fiesta. Los títulos de los autos de Sor Juana aluden a la temática de los mismos, haciendo representables y tangibles las abstracciones teológicas, morales y dogmáticas. El verso que escribe es de altura poética, de la gran figura del barroco. El divino Narciso estaba destinado a representarse en Madrid.

Los textos dramáticos de Sor Juana no son sólo “joyas barrocas”, sino presencias. En sus comedias se encuentran elementos autobiográficos. La belleza del verso y su resonancia encuentran eco a través del tiempo. Su literatura dramática que debe corporizarse ante los ojos del espectador.

(No podemos dejar de ver la paja en el ojo ajeno y por ello consignamos que en Historia del teatro, de la UTEHA, aparece un equívoco mayúsculo: Los engaños de una casa, por Los empeños de una casa).

Dípticos del Regreso

Por: Victoria Falcón Aguila

Canta el pueblo en esta noche santa,
aromatizada con el olor que me levanta.
+  +
Las moradas son hoy  blancas
rebozan de risas francas.
+  +
Mezcla de fiesta y devoción
ante la muerte hay negación.
+  +
Encuentro entre lo bendito y pagano
en una comunión con postulación.
+  +
No en la trascendencia del morir
sino en el gozo del comer y buen vivir.
+  +
La carne regresa a los huesos,
por hoy no seré anima
el  incienso regresa mi  alma.
+  +
La flor amarilla adorna mi pisada
las campanas anuncian mi llegada.
+  +
A la pelona le arranco los besos.
El camino me iluminan con candelas.
+ +
Una elegante y alegre Catrina
me recibe con un trago de tequila.
+  +
Azúcar y chocolate endulzan la vida.
+ +
Llevan en la frente mi nombre
el que llevase siendo hombre.
+  +
Este es el verdadero “Tlallocan”
donde los mariachis siempre tocan.
+ +
No preguntes si las campanas doblan por mí,
tal vez ellas… tocan por ti .
+  +
¿Por qué vivir sufriendo a la muerte?
Si regresar, siempre será nuestra suerte.