Por: Alejandro Ostoa
El pasado 5 de noviembre fue dado a conocer el ganador del Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 2023, para obra publicada. Un corazón extraviado, novela de María de Alva, tuvo mención honorífica. Además, María tiene publicadas las novelas A través de la ventana, Antes del olvido y Lo que guarda el río. El 21 de abril del año en curso, en la librería Gandhi Toluca, hicimos la presentación Maricruz Castro Ricalde, Daniel Mesino y quien esto escribe. Felicito a María e invito a que lean esta novela, de la cual reproduzco el texto leído en presentación.
Un corazón estrábico
Él iba solo/tambaleándose…/ Borracho de amor,/
borracho de hambre,/ borracho de alcohol,/ quién sabe.
Pedro Garfias
María de Alva, de apellido vascuence y nacencia regia, orienta su corazón en el mapa sensitivo del poeta salamantino Pedro Garfias. Dos seres lúcidos (María y Pedro), se encuentran en el tiempo, donde el Cosmos, con alineación, orden y armonía comulgan para desentrañar un sentido de vida, en andares de poesía y senderos eróticos, con laderas tanáticas y precipicios de inmolación.
Un corazón extraviado, novela de María de Alva que nos reúne, abre con la pérdida y culmina con la copa para brindar, con el corazón desplazado y la reunión familiar. En la escritura de esta gran novela, no se advierte la investigación, ésta es superada por el conocimiento adquirido y asimilación del personaje ultraísta, a quien se le atribuye pertenecer a la Generación del 27. La prosa flota con su ligereza para estamparse con tinta en el papel, llegando a los terrenos biográficos, donde la creación literaria se impone a la cronología, como también lo lograra el llamado Padre del teatro mexicano contemporáneo, Rodolfo Usigli, quien aparece en el texto, en el papel de figurante, también estrábico como Garfias, también fastidiado ante los avatares, el primero con “Beirutitis” y Pedro con la cólera de los corazones.
El primer epígrafe corresponde a la sinopsis de nuestro poeta y el segundo es el extracto del otro autor que se pierde, se encuentra y al fin es. Ambas citas son gajos de las vicisitudes de Garfias. Recuerdos y esperanzas, memorias, a las que la novelista se las arrebata al olvido.
Pedro Garfias no perteneció a la Generación del 27, aunque convivió con sus integrantes y generó una poesía peculiar, entre sombras, velos, cóleras y protestas.
De Alva experimenta, y lo hace por el dominio literario que tiene. Atmósferas, sensaciones, construcción de personajes, emociones y conflictos se viven con la huella del protagonista en España, Francia, Inglaterra, Monterrey, Torreón, Guadalajara, Guanajuato y Ciudad de México.
Cinco son los principales componentes de la estructura del libro: El mar, Fantasmas, Corazones, Observaciones que a nadie le importan y un capítulo que le da título los versos del autor, como los cinco toritos negros, como los sentidos, como los cinco soles mexicas.
En Fantasmas, se aparece el espectro y se manifiesta como en lámpara votiva para, paulatinamente, adquirir cuerpo, entrañas y María hurga, en libros, documentos, pláticas e importantes hipótesis o posibilidades para desentrañar los sucesos y diferenciarlos de las probabilidades, experimentación que oscila entre el misterio, la reconstrucción y la realidad, pero no en tono intelectualizado, sino reflexivo, en ocasiones con música.
El mar es la presencia de la sirena, es la segunda persona, la conciencia, el monólogo interno, la voz del consueta sobre el sucedáneo futuro, las olas que pasan como ráfagas, las premoniciones, el Pedro trémulo, la confusión entre el mar y el cielo, la búsqueda del paraíso y en ocasiones recupera su voz y el sentido para ubicarse en la realidad o ante las quimeras, con los patitos que hacen las piedras (Pedro), en el mar.
Corazones es la cercanía de la autora con esa afección cardiaca, con las visitas médicas, permanencias hospitalarias con los desvelos y la intimidad de María. Pareciera ser un entremés, pero realmente es una tragicomedia, en la que la escritora sufre las peripecias del género teatral y, a pesar de las adversidades, vence a los obstáculos que enfrenta. Labor titánica, de entereza que la cumple por esa singularidad de su corazón que es diestro y no siniestra.
Observaciones que a nadie le importan son unos bocadillos del pensamiento, de las preguntas, de la inteligencia con subtexto humorístico, con devaneos de comedia. Con la sabiduría de la brevedad.
Y por último los capítulos que le dan título los versos del autor, que se desarrollan con las vivencias del personaje, sus posturas ante la vida, la familia, el país, la sociedad, las amistades, los encuentros, los amores, sus placeres y los desencantos, el silencio, las pausas, transiciones, la creación poética, las premisas soterradas y los conflictos, la premonición de Unamuno cuando vio al pequeño leer, al decirle que sería poeta.
A Garfias le tocó presenciar lo que sería un nacimiento, de la que iba a ser su hermana y que no adquirió vida, sino salió muerta. Situaciones duales durante sus 66 años, reconocimiento y admiración de los regiomontanos, de este poeta de Salamanca que se quedó en Monterrey.
Cuán interesante resulta hacer presente épocas y personajes, ramilletes de escritores, entre ellos García Lorca, Miguel Hernández, Antonio Machado, León Felipe, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Valle-Inclán, Azorín, Max Aub, Manuel Altolaguirre, Luis Villoro, Rius, Juan Larrea, Roberto Bolaño, Alfonso Reyes, Andrés Henestrosa, Efraín Huerta, Fedro Guillén, Gerardo Diego y Gabriel Zaid, entre los principales.
De mujeres destacan: Concha Méndez, María Félix, Dolores del Río, Frida Kahlo, Chachita, Libertad Lamarque, Toña La Negra, Silvia Pinal y, Margarita Carmen Cansinos y María Luisa Gómez Mena, Carmen Mondragón, Remedios Varo.
Otros personajes como Lázaro Cárdenas, Diego Rivera, Jorge Negrete, Cantinflas y Agustín Lara.
Entre las revistas y publicaciones: “Romance”, “El burro ilustrado”, “España peregrina”, “Las Españas”, “Horizonte”, “El Tiempo”, “Cuadernos Americanos” y “Letras de México”.
Y qué decir de las tertulias, conferencias, programas de radio, instituciones, de los teatros, cafés, cantinas, toreros, todo ello con la delicia del relato de María, con la recuperación de esos tiempos idos.
Antes de cerrar el telón y como la parte del boleto que se le queda al público está un magnífico código QR, con las voces de Serrat, Nacha Guevara, Mercedes Sosa, Pablo Milanés, Víctor Manuel, Ana Belén, Rolando Alarcón, Ganbara, Andrés Berzosa, Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina, Leonard Cohen, Eugenia León y Carlos Ávila.
Tras la gozosa lectura de Un corazón extraviado, encontré la brújula y al saltimbanqui Garfias.
Lo anterior sólo fue un piscolabis, porque el banquete con manteles largos es Un corazón extraviado, que se hace en la librería Gandhi, en honor y recuerdo de la antigua librería Cosmos, con el fantasma que sale del panteón del Carmen y regresa a ese predio que ha cambiado el papel para libros por el papel moneda. Y es precisamente hoy, en el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación.
María de Alva, en el subtexto me dice que los latidos del corazón son como detectores de gambusinos. Los invito a vivir la aventura y tener este tesoro literario.

