Julián Guillén López
Acuso de pretenciosos a aquellos,
aquellos que en la escritura encontraron
el asiento de sus soberbias.
Acuso de pretenciosos a aquellos que por la lengua menoscaban al peón. Hortelano.
Siendo que para mí, son la fuerza.
La fuerza de mi escritura.
Quiero que a mí me lean y se digan:
«Este joven expresa, lo que yo no me atreviese a deciros».
Acuso de jueces cual hiciese Minos en el Averno,
a los poetas con trayectoria larga.
Esos ancianos de días juzgan con acritud.
Olvidando de donde viene la magia.
De las ideas que se plasman,
en el vientre de la hoja.
Acuso de pretenciosos a aquellos
que creen haber escrito ya algo nuevo,
sabiendo que todo procede de lo viejo.
Y no, un poema no se hace de figuras efímeras,
se hace de eternidad.
Y yo, sólo soy un soñador.
Acuso de simplista a los actuales poetas,
por no entender que el barniz del poema
es el siguiente:
La contemplación del Todo.
No, la parcialidad.
Y eso se forja,
en que la poesía necesita su propio lenguaje.
No todos hacen poesía.
Pues es más claro que la poesía
es la meditación.
A priori.
Virando hacia el firmamento.
Y muchos se han alejado de eso.
Pretenden que con lo cotidiano,
que con la tinta fría…
Ya nos hicieron poesía.
No es así.
Jamás se hizo poesía,
sin éxtasis en el alma.




