Acuse

Julián Guillén López

Acuso de pretenciosos a aquellos,
aquellos que en la escritura encontraron
el asiento de sus soberbias.

Acuso de pretenciosos a aquellos que por la lengua menoscaban al peón. Hortelano.

Siendo que para mí, son la fuerza.
La fuerza de mi escritura.

Quiero que a mí me lean y se digan:
«Este joven expresa, lo que yo no me atreviese a deciros».

Acuso de jueces cual hiciese Minos en el Averno,
a los poetas con trayectoria larga.

Esos ancianos de días juzgan con acritud.
Olvidando de donde viene la magia.
De las ideas que se plasman,
en el vientre de la hoja.

Acuso de pretenciosos a aquellos
que creen haber escrito ya algo nuevo,
sabiendo que todo procede de lo viejo.

Y no, un poema no se hace de figuras efímeras,
se hace de eternidad.

Y yo, sólo soy un soñador.
Acuso de simplista a los actuales poetas,
por no entender que el barniz del poema
es el siguiente:
La contemplación del Todo.

No, la parcialidad.
Y eso se forja,
en que la poesía necesita su propio lenguaje.

No todos hacen poesía.
Pues es más claro que la poesía
es la meditación.
A priori.
Virando hacia el firmamento.

Y muchos se han alejado de eso.

Pretenden que con lo cotidiano,
que con la tinta fría…
Ya nos hicieron poesía.

No es así.
Jamás se hizo poesía,
sin éxtasis en el alma.

Entre la palabra y la realidad

Julián Alberto Guillén López

La filosofía del lenguaje ha creado un limbo para entender la realidad, ya que las palabras aunque contengan una relación con la realidad y sean meramente descriptivas, solamente están describiendo propiedades y éstas no son el objeto, sino que son un reflejo de este. En esto sigo a Platón en el Crátilo, las palabras solo sirven para describir la realidad, para poner apelativos a lo que es.

La realidad es superior a un conjunto de palabras, conceptos abstractos como valor, amor o bien no encuentran su expresión lógica en un juego de lenguaje (entiéndase como: condición o regla de lenguaje), porque le trascienden. Así que habría que aceptar que la realidad sobrepasa por mucho los postulados de la lengua.

No podemos decir como expresa Crátilo: «El que conoce los nombres conoce también las cosas». Por el contrario, la filosofía no ha de tratar de develar cuáles son los juegos de lenguaje, sino que ha de conseguir desnudar la verdad de los entes como entes y la realidad significante; porque aquí habremos de separar significado y significante, nuestra interpretación es el significado y la realidad el significante. Ante un fenómeno siempre estarán inmersos tanto nuestra percepción, como la realidad del hecho para crearnos un juicio.

La filosofía del lenguaje entonces nos pone frente al fenómeno semántico y nos aleja de la comprensión de la realidad. Lo cual imposibilita que se haga filosofía de verdad, ya que únicamente ve una parcialidad del fenómeno de la existencia del hombre. El hombre expresa el mundo en palabras, porque éstas lo hacen reconocer a la cosa y sus propiedades, abrazarla en sí. Pero solo con la mente e interactuando con el ente es capaz de entenderlo.

No entiendo a la cosa poniéndole nombre, la entiendo experimentándola en sí, conociendo sus propiedades y éstas existen y son ajenas a mí. El lenguaje me limita a las convenciones sociales y mi percepción, la realidad no. Entonces creo que deberíamos volver a centrar nuestra mirada en la ontología de la realidad (comprender la esencia de las cosas). Solo sustrayéndose del lenguaje y pasando por la reflexión filosófica o éxtasis se encuentra uno con la frontera entre la palabra y la realidad.

Pan y Paz

Por: Josefina Lozano

Desde los albores de la historia la mujer ha sido el pilar sobre el que se construye la vida. En su esencia habita el don divino de dar existencia, de nutrir, cuidar y velar por el bienestar de los suyos; su lucha no es solo por ella misma, sino por la humanidad entera, porque su naturaleza está intrínsecamente ligada al equilibrio entre el pan y la paz.

El pan, símbolo del sustento material, representa la necesidad básica de alimentar, de garantizar que haya justicia y oportunidades, de sembrar el porvenir. La mujer, desde tiempos remotos, ha sido quien cosecha y transforma, no solo los frutos de la tierra, sino también los caminos del futuro.

La paz, en cambio, es el anhelo más profundo del espíritu. A lo largo de la historia, las mujeres han alzado su voz contra la violencia, resistido en tiempos de guerra y exigido justicia, cuando la opresión intentaba doblegarlas. En 1917, en el marco de la Revolución Rusa, salieron a las calles exigiendo “Pan y Paz”, cansadas de la miseria y el sufrimiento. Aquel grito se convirtió en un eco universal que sigue resonando en cada lucha por la igualdad y la dignidad.

En México y el mundo, la historia de la mujer es la historia de la resistencia, del amor transformador y el sacrificio convertido en fortaleza. Desde las madres que buscan a sus hijos desaparecidos, hasta las artistas, escritoras y luchadoras sociales que plasman en su obra la memoria de su pueblo, todas encarnan la misma esencia: la de quien a pesar de la adversidad, nunca deja de sembrar la esperanza.

Hoy más que nunca, seguimos reclamando pan y paz: pan para erradicar la pobreza y la desigualdad, paz para que ninguna mujer viva con miedo. Porque la lucha de las mujeres no es solo por ellas, sino por toda la humanidad.

Que este día sea un recordatorio de que la voz de la mujer, jamás será silenciada, porque en ella habita la semilla del futuro.

Felicidades a cada mujer, a su esencia, a su lucha y a su amor, porque con ellas se construye un mundo mejor.

Cartita al Niño Dios

Victoria Falcón Aguila

Querido Niño Dios:
Esta noche de 24 de diciembre, es de alegría porque estás por venir. Me he puesto un lindo vestido para recibirte y cantarte muchos villancicos. Es un tiempo maravilloso donde todo es paz y felicidad por tu llegada.

Cuando era niña nunca pedí muchos regalos y ésta vez no será la excepción; agradecerte creo que es lo correcto, porque Dios padre y tu santa madre siempre me han acompañado, junto con tu divina presencia. Este año en especial, nunca me soltaron de su mano y cuando creí que caería, me sostuvieron.

Agradecerte por mi respiración y la inspiración que se traduce en mis letras, por aun poder ver las maravillas creadas por ti y demostrarme tu existencia con cada acción y bendición concedidas a mi persona.

La navidad me recuerda que estás en este mundo para ayudarnos a descubrir la felicidad, porque vienes a alejarnos de aquello, que nos pone tristes, por eso necesito me ayudes a que mi andar haga buen camino para otros.

Mi mami me enseño una oración que siempre rezábamos antes de dormir, que dice así: niñito Jesús que naciste en Belén, bendice mi cama y a mí también, y si algo he de pedirte, es que bendigas con mucha salud y prosperidad a toda mi familia, mis amigos y a mis hermanos de Tinta Fresca México. Pedirte por mi México querido, para que la paz y estabilidad reinen y que tus bendiciones, se desborden en esta tierra.

Y hablando de mi mami, por favor salúdamela y dile que la extraño mucho. Y ya si quieres concederme algo, has que esta noche sueñe con ella.

Tu hija la más pequeña: Vicky

¡Hallelujah! ¡Que Dios ha nacido!

Cartita al Niño Dios

María Susana Mora Martínez

Querido Niño Dios Jesús: Quiero primero agradecer tu presencia muy notoria en mi vida, principalmente en este año que casi termina. Nuestros logros fueron bastantes y digo, “nuestros”, porque sin ti, no lo hubiera logrado. Inicié poniéndote en primer lugar, en el primer escalón y en el segundo: yo, pues puse todos mis asuntos en tus benditas manos. Me llene de fe y confianza, lo que ayudo a mejorar mucho mi salud; le dije adiós a la ansiedad, a la tristeza que venía arrastrando, tú me liberaste Jesús. Mi progreso fue notorio, obtuve progresos espirituales, laborales y personales, además de los emocionales.

He logrado estacionarme en el presente, olvidar y perdonar mi pasado; no pensar en el futuro y así he sido feliz, también ayudando a los demás.

Esta cartita es para agradecerte tanto amor y abundancia. Te amo mi señor. Agradezco todo de ti.

Con cariño tu amiguita Tuti
¡Feliz cumpleaños!

Cartita al Niño Dios

Martín Murguía Cervantes

Querido Niño Dios

Se que estás muy cómodo en el vientre de tu madre María y que tu nacimiento ocurrirá dentro de 4 días. Mientras la fecha llega para tu arribo al mundo, te escribo humildemente para hacerte algunas peticiones. Algunas de ellas son un tanto soñadoras e infantiles, pero ¿Qué quieres?, me entró la nostalgia y mis recuerdos de niñez.

Quiero pedirte ayuda para los niños no nacidos y no deseados; piedad para las madres que los rechazan y les impiden llegar a este mundo porque los consideran una carga y un estorbo para ellas; se olvidan que deben ser fuente de vida y no de interrupción de la misma, te pido por esas madres que se atreven a quitar la vida a un ser inocente e indefenso, ten compasión de ellas y perdónales porque no saben lo que hacen.

Te pido también por los niños sin hogar, niños que vagan sin rumbo, en las sombras de la noche, en los peligros del mundo y son resultado del abandono, el abuso y la indiferencia de los mayores. Protege a esos seres que no entienden la razón de ser rechazados y olvidados.

Busco tu clemencia para los niños maltratados por sus padres, víctimas de la ignorancia de quienes deberían protegerlos, pequeños indefensos que no saben la razón de sus castigos y que aprenderán en carne propia una conducta que en futuro replicarán con sus propios retoños, infunde en sus padres la compasión, la piedad y la empatía que a lo mejor con ellos no tuvieron.

No te olvides de los niños que sufren a causa de las guerras y de la delincuencia, pequeños que sufrirán en carne propia la maldad y mezquindad de los mayores, dejando en ellos las huellas y el resentimiento que podría sacar su crueldad y su resentimiento en el futuro, sentimientos que podrían llevarlos a ser los verdugos del futuro.

Te agradezco que nazcas en los corazones de los adultos para que en ellos despierte el niño que todos llevamos dentro, el niño olvidado, el niño maltratado, el niño al que se le mataron sus sueños e ilusiones, haz que en ellos revivan los sentimientos de bondad, esperanza e inocencia que, esperando tu llegada, los hacía comportarse todo un año con la bondad, la dulzura y la ternura que tu nacimiento inspiraba en ellos.

En espera de tu llegada, quedo agradecido con la bondad de tu atención.

Atentamente: Un viejo niño


Cartita al Niño Dios

Josefina Lozano Cervantes

Querido  Niño Dios:
Hoy me dirijo a Ti como artista, mujer y un alma en constante reconstrucción. Estoy al inicio de un nuevo camino con los colores de la vida entre mis manos y la esperanza intacta de que tú sigues guiando mis pasos.

Gracias por darme el don de crear, por permitirme transformar el dolor y los desafíos, en arte, belleza, y en un vuelo que se eleva más allá de las sombras. Cada trazo y cada obra nacen de lo vivido, de las batallas libradas y de la fuerza que me has dado para seguir de pie.

Solo te pido, querido Dios, que me des sabiduría para entender lo que aun no comprendo, paciencia para esperar Tus tiempos perfectos, humildad para aprender lo que deba aprender y fuerza para continuar esta nueva etapa. Te entrego mi galería, mi arte, mi vida entera. Que todo lo que toque sea luz para otros y un reflejo de tu amor.

Gracias por estar conmigo siempre. Aun en los momentos donde todo parece tambalear, tu paz me sostiene y me devuelve el equilibrio. Hoy pinto mi vida de nuevos colores, con la esperanza del amanecer, la fortaleza de un nuevo comienzo y con la certeza de que lo mejor está por venir. AMÉN.

Tu hija: Josefina Lozano, Artista Plástica.