Capitalismo y Cultura, la riqueza que el dinero no puede comprar

Por: Josefina Lozano

Vivimos en un sistema que en su origen prometía libertad y desarrollo, pero que con el paso del tiempo se ha contaminado con una ansiedad insaciable por tener, sin cuestionar el cómo ni el para qué. El capitalismo no es, en sí el enemigo; somos nosotros quienes, al perder el equilibrio entre ambición y ética, lo hemos deshumanizado.

Hoy, el éxito se mide en ceros y propiedades. Se admira más a quien acumula riqueza que a quien preserva sabiduría. El problema no está en el dinero, sino en convertirlo en el único valor.

La línea que separa el “tener”, del “tener correctamente”, es cada vez más delgada. Se difumina cuando justificamos mentir, oprimir, robar o traicionar con tal de escalar. Y al hacerlo, no solo se corrompe el sistema: se erosiona el alma de nuestras sociedades.

¿Dónde quedó el respeto por la dignidad, la palabra, el tiempo? ¿Cuándo dejamos de creer que hay otras formas de riqueza, invisibles a los ojos de los bancos, pero fundamentales para el espíritu de los pueblos?

En un mundo que corre detrás de bienes materiales, hay quienes resisten desde otro lugar: el del arte, la palabra, la música, las danzas, los rituales, las lenguas originarias, las manos que tejen memoria. Ellos construyen la economía cultural, un pilar silencioso, pero esencial, que alimenta la identidad y el alma colectiva.

¿Por qué no se celebra con el mismo orgullo a un artista que mantiene viva una tradición como a un ejecutivo que cierra un negocio millonario? ¿Por qué el arte, el conocimiento y el patrimonio siguen siendo vistos como adornos y no como fundamentos del desarrollo?

No se trata de satanizar el dinero, sino de ponerlo en su lugar. De devolverle su papel como herramienta y no como medida absoluta del valor de una vida.

Elije, apoyar lo local, lo auténtico, lo hecho con alma; leer más, conversar mejor, mirar con más profundidad. Enseñar a nuestros hijos que el éxito no solo se hereda, también se honra. Exige que nuestras políticas públicas protejan lo que nos hace únicos.

El verdadero progreso no se mide solo en términos económicos. Se mide también en belleza compartida, en valores preservados, en historias contadas, en comunidades que no olvidan sus raíces.

El mundo no cambiará con más billetes. Cambiará con más conciencia.

Un comentario en “Capitalismo y Cultura, la riqueza que el dinero no puede comprar”

  1. Hola me encanta tu forma de ser ,tu forma de pensar y más tu forma de actuar eres una gran mujer y una gran artista

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