Calaverita a Manuel Payno

Por: Martín Murguía Cervantes

Muy bien “supites” Manuel
contar tus bellas historias
nos alegraste la vida
con exquisitas memorias.

Te fuiste pues de este mundo
arrastrado por la parca
que de modo tan inmundo
te echó de lleno en su barca.

Ojalá que donde estés
sigas Manuel escribiendo
mientras nos llegue la muerte
te seguiremos leyendo.

Calaverita a Guillermo Arriaga

Por: José Carlos Regalado García

Huesuda estás encabronada
tantos costales de perros muertos
Arriaga te dejó cansada,
por el filme de amores perros.

Ah, la maestra de Arriaga
baila ahora con la huesuda
dijo que no lograrías nada,
Arriaga gana Alfaguara.

La catrina va con Arriaga
al cine el día de muertos
quiere que le de amores perros
la rechaza, no quiere esa carga.

Calaverita a Carlos Fuentes

Autor: Oscar José Villanueva Chávez

Escribiendo él estaba
cuando ella lo sorprendió
sinvergüenza la huesuda
que a fuentes nos lo quitó.

Hoy llorando Aura está
pues su creador se peló
pa’ escribir al más allá

lo que acá no alcanzó.

La región más transparente
de luto y pena vistió
y Artemio Cruz recibe
al que su vida describió.

Sobresaliente obra escribió
y gran legado al mundo dejó
reconocimientos él recibió,
pero la catrina se lo cargó.

Tan Lejos y tan Cerca a la Vez

Por: Josefina Lozano

Las tradiciones de Día de Muertos y Halloween, tienen un impacto cultural profundo en los países que les dieron origen. Cada una invita a acercarnos a la muerte desde una perspectiva distinta. Aunque coinciden en el calendario, sus raíces y simbolismos representan visiones opuestas: el Día de Muertos, originado en la cultura prehispánica de México, percibe a la muerte como una continuación del viaje de la vida; mientras que Halloween, con raíces celtas, celebra el regreso de los muertos en un ambiente de misterio y diversión.

Ambas tradiciones contribuyen a darle un significado único a las culturas de México y Estados Unidos y aunque estén “tan lejos”, hoy en día están «tan cerca» que conviven en el mismo barrio, ciudad o país, permitiéndonos ver representaciones vivas de ambas maneras de recordar a quienes ya no están en este plano terrenal.

Los símbolos y el mismo sentir
Aunque los símbolos son distintos, el sentimiento que despiertan es el mismo: en el Día de Muertos, los altares, las calaveras de azúcar, el papel picado y las flores de cempasúchil honran y celebran la vida de los fallecidos. Por otro lado, Halloween se expresa con calabazas talladas, disfraces y colores oscuros, símbolos de miedo que en su esencia también recuerdan a los muertos.

Ambas celebraciones son únicas por el vínculo emocional que crean, un “teléfono espiritual” que permite acercarnos a quienes ya no están. En México, extrañamos a nuestros seres queridos; por tanto, el Día de Muertos se vive como una celebración solemne y emotiva, mientras que en Estados Unidos, Halloween se asocia con el entretenimiento y la diversión. Sin embargo, ambas construyen comunidad; en México, las familias se reúnen para construir altares en memoria de los que ya partieron, con objetos que recuerdan los gustos de los difuntos y en Estados Unidos el «truco o trato», congrega a grandes y pequeños en un ambiente festivo.

Una hibridación cultural
Ambas tradiciones han evolucionado y en la última década, se han enriquecido mutuamente. Día de Muertos ha alcanzado una visibilidad global gracias a la película Coco, y Halloween se ha vuelto cada vez más popular en México, especialmente entre los jóvenes en las zonas urbanas. Este proceso ha llevado a una hibridación cultural, donde ambas celebraciones se practican en paralelo y crean una mezcla única de ambas tradiciones. Por último, lo más interesante es que tanto en México como en Estados Unidos, estos símbolos de culturas distintas se recrean en un mismo espacio y en una era globalizada en la que impera el respeto a ambas tradiciones. Aquí lo solemne y lo divertido se mezclan, recordándonos lo lejos y al mismo tiempo, lo cerca que estamos.

Gabriela Cabezón Cámara, Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2024

Tras haber examinado y discutido cuidadosamente las candidaturas presentadas al Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2024 y constatar su riqueza y diversidad literaria, el jurado decidió por unanimidad, conceder el galardón a la escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara por su novela “Las niñas del naranjel”, donde por medio de la reescritura de la vida de Catalina de Erauso, una monja que también fue alférez, “consigue dotar de una nueva fuerza imaginativa y simbólica a la novela histórica que relata los discursos y las violencias que gestaron el Nuevo Mundo”.

En el acta del jurado de igual manera se destaca que en Las niñas del naranjel, la también autora de Le viste la cara a Dios, “abraza el bastardismo que da lugar a América, arrasa el antropocentrismo y devuelve a la naturaleza su erotismo sin el exotismo colonizador”. Además, el jurado consideró que la obra ganadora “es un ser vivo que respira, se derrama y se pudre para dar nueva vida, devolviéndonos la certeza de que también somos eso: algo vivo que pertenece a algo más grande”.

En Las niñas del naranjel, Cabezón Cámara rescata las voces marginadas a través de Antonio, un personaje que escapa de la hoguera gracias a su Virgen del naranjel. Mientras cumple la promesa de escribir a su tía, priora del convento donde fue novicia, Antonio evoca su pasado enclaustrado y se enfrenta a un presente errante como arriero, soldado y paje. A lo largo de su travesía, protege a dos niñas, Michi y Mitãkuña, cuyas preguntas incisivas lo obligan a reconocer las cicatrices profundas de una tierra devastada por la avaricia colonial.

La autora inspirada en la figura de Catalina de Erauso, la Monja Alférez narra la brutal conquista de América con un estilo que entrelaza lo contemporáneo con el barroco del siglo XVII. La novela forja una nueva gramática amorosa donde el cine de Miyazaki, los rezos en latín, el euskera y el guaraní reconfiguran la métrica del Siglo de Oro, un homenaje singular a las voces históricamente silenciadas.

Gabriela Cabezón Cámara es una escritora, activista y figura central de la literatura latinoamericana contemporánea. Graduada en letras por la Universidad de Buenos Aires, ha colaborado en medios como Página12, Le Monde diplomatique, y Revista Ñ, además de haber sido editora de Cultura en Clarín. Desde 2013 dirige el Taller de Escritura en el CINO. Su debut literario llegó con el cuento “La hermana Cleopatra” en 2006, que luego expandió en su primera novela, La Virgen Cabeza. Su obra explora temas como la marginalidad, la prostitución, el sistema represor, la tradición gauchesca y las mujeres trans. Las aventuras de la China Iron fue destacado como uno de los libros del año por The New York Times y El País. En 2024 ganó el Premio Ciutat de Barcelona en Literatura en lengua castellana por su obra Las niñas del naranjel.

Concebido y bautizado por la escritora nicaragüense Milagros Palma, el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz, es un galardón creado por la FIL Guadalajara en 1993 para reconocer el trabajo literario de las mujeres en el mundo hispano. Está dotado con diez mil dólares estadounidenses y premia a la autora de una novela publicada originalmente en español. Sylvia Iparraguirre, Ana Gloria Moya, Tununa Mercado, Claudia Piñeiro, Inés Fernández Moreno, Perla Suez, María Gainza y Camila Sosa Villada son, además de Gabriela Cabezón Cámara, las escritoras argentinas que han recibido el galardón que este 2024 celebra su edición 32.

La entrega del Premio se realizará durante la celebración de la edición 38 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. La ceremonia se llevará a cabo el miércoles 04 de diciembre, a las 18:00 horas, en el Auditorio Juan Rulfo.

La Leyenda del Destino Amarillo

Primera Parte

Por: Josefina Lozano

Dicen que hace muchos años, en los tiempos en que el cielo aún brillaba de un amarillo dorado, cuando el mundo parecía suspirar con el fulgor de la juventud, existía un pequeño barrio donde las almas jóvenes guardaban secretos entre sus miradas. En ese rincón del mundo, dos adolescentes cruzaban miradas desde la distancia como si estuvieran destinados a entenderse sin necesidad de palabras. Era un amor puro, envuelto en la inocencia de los primeros sueños.

Cada atardecer, cuando el sol teñía las calles con su luz amarilla, sus ojos se encontraban en un sutil juego de destellos; las miradas iban desde una esquina de la calle, hacía la contra esquina, ahí donde el color de la casa amarilla se fusionaba con los rayos de sol y el tiempo parecía detenerse. Aunque nunca osaron romper el silencio, ambos sentían que el universo les hablaba a través de esa luz dorada.

Un día, él movido por el deseo de dar vida a lo que sus ojos ya decían, escribió una carta; en ella plasmó todo aquello que no podía pronunciar, sus ilusiones y esperanzas, la promesa de un futuro que parecía más brillante con cada cruce de miradas. Sin embargo, la carta nunca llegó a su destino. Como si el viento o alguna fuerza desconocida hubiera decidido que ese amor debía esperar, la carta fue interceptada y guardada en el cofre de los secretos no revelados.

A pesar de no haber recibido la carta, ella lo sabía. En su corazón comprendía que había palabras no dichas flotando en el aire, tan reales como la luz amarilla que bañaba los atardeceres de su barrio. Y aunque los años pasaron y las reglas nunca se rompieron, sus miradas siguieron hablando, hasta que el tiempo se encargó de cubrir ese amor con el polvo de lo inalcanzable.

Cuenta la leyenda que la luz amarilla, que teñía el cielo de aquel barrio, no era otra cosa que los sentimientos no expresados de las almas jóvenes que alguna vez se amaron en silencio e incluso, cuando esas miradas se apagaron, la luz siguió brillando como un recordatorio de que hay amores que aunque no se concreten en este mundo, jamás desaparecen.

En cada sueño, su esencia pervive como la luz amarilla que nunca dejó de brillar, recordándoles que el amor verdadero trasciende el tiempo y el espacio.

Darío Castillejos Homenaje de Caricatura La Catrina de la FIL 2024

Esta mañana de martes, en conferencia de prensa presidida por Francisco Javier González Madariaga, rector del CUAAD y Eduardo Galindo Flores, jefe Del Departamento de Proyectos de Comunicación de este centro universitario, se dio a conocer que el oaxaqueño Darío Castillejos, será quien reciba este año el Homenaje de Caricatura La Catrina de la FIL 2024

El rector del CUAAD, González Madariaga, destacó que la técnica del “homenajeado es de una exquisitez única”. Asimismo, se refirió a Darío Castillejos como el “heredero de un legado de la vieja escuela de grabado que maestros como Francisco Toledo han forjado desde tiempo atrás”.

Por su inventiva y su crítica social en su trabajo que preserva la identidad cultural y artística de Oaxaca y México, así como sus aportes en los ámbitos del periodismo y la comunicación en temas de conciencia social, política y discriminación, este año Darío Castillejo recibirá  el Homenaje de Caricatura “La Catrina 2024” que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD).

Darío Castillejos se enlazó por medio de una video llamada y declaró sentirse honrado por recibir este homenaje y formar parte de “la fila de personalidades legendarias en la caricatura y el humor” que han recibido este reconocimiento y de los cuales, dijo: “desde luego tengo escuela e influencia. Tuve la oportunidad de conocer a varios de los premiados y es un honor estar en esa fila de grandes dibujantes a los que quiero y admiro tanto”, subrayó.

Castillejos es presidente de Cartonclub, “El club de la caricatura latina”; colaborador del periódico El Imparcial de Oaxaca, la revista Foreign Affairs Latinoamérica y el semanario El Chamuco. Ha sido merecedor de diversos reconocimientos nacionales como los premios Estatal de Periodismo e Información Benito Juárez García, Nacional de Periodismo José Pagés Llergo, Nacional Rostros de la Discriminación Gilberto Rincón Gallardo y el Grand Prix, entre otros. Su trabajo ha sido publicado en diarios como Le Monde, La Temps, The Nation y The New York Times, así como en las agencias Cagle Cartoons, Cartonclub, Courrier International, Cartoon Movement y Cartooning for Peace.

El Homenaje de Caricatura La Catrina es un reconocimiento otorgado por la FIL Guadalajara y el CUAAD a destacados caricaturistas y artistas gráficos. Establecido en 2002, este homenaje se inspira en la figura de La Catrina, creada por el grabador mexicano José Guadalupe Posada, un símbolo icónico de la cultura mexicana y su relación con la muerte. El homenaje destaca la trayectoria y el impacto de los artistas en la sociedad, especialmente por su contribución a la crítica política, la reflexión social y el humor en medios impresos y digitales. Adriana Mosquera Soto, Nani, Gabriel Vargas, Eduardo del Río, Rius, Joaquín Salvador Lavado, Quino, Sergio Aragonés, José Trinidad Camacho, Trino, o Juan Matías Loiseau, Tute, son algunos de los que han sido homenajeados.

Este homenaje se realizará el sábado 7 de diciembre a las 13:00 horas, en el Auditorio Juan Rulfo.