Amor y Trampantojos de José Riaza

Por: Victoria Falcón Aguila

José Riaza es músico, actor y filántropo español, con más de treinta años de experiencia en el medio musical y una producción de más de veinte discos, dos audiolibros, varios cortometrajes. Durante su carrera ha hecho giras por España, Estados Unidos y México.

El músico español más mexicano (él se define así), ha compartido escenario con artistas como Café Tacuba, Alan Boguslavsky, Playa Limbo, Reik, Zoe y Sin Bandera. Como escritor se estrenó con Retales de Anarquía y como actor debutó al lado de Luis Miguel; así mismo ha colaborado en series de Netflix, Apple TV, Discovery Channel, Televisa, VIX y Telemundo. Como filántropo ha colaborado con Greenpeace, CRIT, APAC y formó parte de las brigadas de ayuda del 19 de Septiembre en Ciudad de México.

Su más reciente trabajo discográfico es un doble Álbum conceptual con diecinueve canciones  inéditas donde Riaza nos habla del amor desde diferentes puntos de vista: el regocijo, la euforia, el duelo, el entendimiento, el desencuentro y la aceptación.

1.- José Riaza platícanos, sobre cómo nace este nuevo proyecto discográfico y del porqué del nombre.
– Amor y trampantojos es las dos caras de una misma moneda: el duelo en el fin de una relación amorosa.
2.- Como disco conceptual, lanzaste el álbum doble, sin promocionar antes algún sencillo, ¿dinos por qué?
-No he querido jugar al juego del sistema en parte porque es un álbum conceptual donde una canción no se entiende sin la siguiente, quería que el público asumiera el trabajo completo o no lo asumiera.
3.- Son 19 canciones, ¿cómo nacen estas y cómo decidiste el número o cuáles deberían de ir en el álbum?
– Un día me di cuenta que tenía un compendio de canciones sobre la relación y la posterior ruptura que tuve con la poeta ruso-española Elena Tabachkova, al ver ese compilado de canciones pensé que tendría sentido sacarlo como un concepto sólido. Son 19 porque son las que hablan verazmente de esta relación, sin cesura, mostrando lo bonito y lo tóxico.
4.- Le cantas al amor en sus diferentes facetas, ¿las canciones son nacidas de experiencia propia?
-En el caso de este álbum “Amor y trampantojos” todo es lo vivido en esta relación que antes he mencionado.
5.- ¿Cuál es tu proceso creativo?
– Generalmente sucede una situación en la vida real y al querer gestionarla emocionalmente mi proceso es escribir una canción o escribir varias sobre un proceso emocional desde diferentes ángulos, me da la sanación de la auto terapia.
6.- ¿Tienes programada una gira para este álbum?
-Es un disco muy especial y por ser tan diferente a otros materiales sumado a las condiciones que estamos viviendo, tan paupérrimas en este oficio, he decidido no presentarlo. Cantaré de vez en cuando alguna canción en programas de televisión o en mis shows, pero no quiero hacer un concierto completo de algo tan triste como un adiós amoroso. Que cada cual tristeé en soledad.
7.- ¿Desde cuándo vives en México y que te ha dejado como artista?
-Llevo 22 años viviendo en este país y como artista me ha dejado mucha fusión en cuanto a géneros musicales. Como persona he aprendido a caminar en vez de correr, a vivir la vida más tranquila, a tomarme un café, a beberme un whisky, a parar el mundo y ser más humano, a vivir al 100% la vida, da igual si es lunes o sábado, todos mis días son joyas que atesoro y creo que eso me lo ha enseñado México. Antes vivía como un europeo veloz y estresado, como pollo sin cabeza, puedo agradecer profundamente a mi México haber aprendido de su espiritualidad para caminar más sosegado en este mundo.
8.- Platícanos un poco de tu faceta como escritor.
-Arranqué como escritor hace muchos años, pero no me había aventado comercialmente hasta que saqué “Retales de anarquía” que fue una mezcla de ensayo relato y poesía, curiosamente ahora ando cerrando el segundo libro que se llama “Llanto de sirenas”, un gran aplauso, también en poesía y relato, a la lucha feminista que vivimos en México y toda Latinoamérica. Espero que salga a las tiendas en el mes de octubre.

9.- ¿Algún proyecto cercano en la actuación?
-El mundo de la actuación es un lugar que me interesa mucho, me emociona como a un niño y me hace sentir cosas que al día de hoy no siento con la música o siento diferente. Estoy constantemente haciendo castings para series y películas y si no me equivoco este año saldrán varias participaciones en dos películas mexicanas que aún no puedo nombrar.
10.- Algo más que desees agregar?
-Invitar al público a asomarse a mi trabajo, este último álbum es muy personal y muy especial para mí; sin embargo, pienso que muchos y muchas pueden sentirse identificados en lo que narro en “Amor y trampantojos”.

Para saber más de José Riaza visiten:
http://www.Joseriaza.com https://www
youtube.com/@JoseRiazaOficial

Cielo Verde

Cangell Portto (Ángel Camposeco)

Se levantan muros grises
donde perece el aire
la bestia mecanizada
nos arrancó la fe,
de tener un cielo
verde y frondoso,
no quedan restos
se ha ido, se nos fue
en un parpadear.

Poema en forma de protesta ante la destrucción de un área natural en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), área que servía para la convivencia estudiantil.

Cangell Portto (Ángel Camposeco), es un poeta en aprendizaje, nació en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, estudiante de la UNICH en la Licenciatura de Turismo Alternativo, su tiempo libre lo ocupa para leer y escribir, descubriendo lo maravilloso que es ser escritor, ya que esto es una ventana hacia el alma, miembro de Voxerosa, la OAC, ERC y EIDOS Movimiento Artístico Internacional, sus escritos sonndifundidos mediante su página de Facebook.

Cultura del Cambio

El arte, el emprendimiento y la evolución de la identidad.

Por Josefina Lozano

El cambio, es la única constante en la historia de la humanidad. A través del tiempo, las sociedades han evolucionado gracias a quienes se atreven a cuestionar, innovar y transformar; sin embargo, el cambio no es un simple giro de dirección, sino un proceso de adaptación que requiere conciencia, resistencia y visión. En el arte, como en los negocios y en la identidad cultural, aprender a cambiar sin perder la esencia, es el mayor desafío.

El arte no solo documenta la historia, sino que la impulsa. Las grandes revoluciones artísticas han nacido del inconformismo, del deseo de romper con lo establecido para crear nuevos lenguajes visuales, narrativos y conceptuales. Desde las pinturas rupestres hasta el arte digital, la creatividad humana ha sido el puente entre el pasado y el futuro.

En México el arte ha sido clave en los momentos de transformación social, como es el de los muralistas que plasmaron la lucha revolucionaria hasta los artistas contemporáneos que denuncian injusticias o rescatan tradiciones en peligro de extinción. En este sentido, el arte es un vehículo para la memoria, pero también una herramienta para redefinir el presente y construir el futuro.

El arte y la cultura no solo son expresiones estéticas; también son un motor económico y social. Como emprendedora en el mundo del arte, de las artesanías y la gastronomía, he comprendido que la creatividad no solo debe plasmarse en un lienzo o en una pieza de barro, sino también en la manera en que se gestionan los espacios culturales.

Mi experiencia con Josefina Lozano Gallery y Punto Café en San Pedro Tlaquepaque, ha sido un ejercicio constante de adaptación. La idea de fusionar una galería de arte con una experiencia gastronómica basada en café, responde a la necesidad de conectar con nuevas generaciones, ofreciendo un espacio donde el arte se vive, se respira y se disfruta de manera accesible.

Sin embargo, emprender en el mundo cultural no es fácil. La resistencia al cambio, el miedo a lo nuevo y las dificultades económicas han sido retos constantes. La clave ha estado en encontrar un equilibrio entre la tradición y la innovación, en mantener la esencia sin quedar atrapada en el pasado.

Uno de los mayores dilemas en la cultura del cambio es cómo evolucionar sin perder la identidad. En un mundo globalizado, muchas tradiciones corren el riesgo de diluirse o mercantilizarse, perdiendo su verdadero significado. Pero la respuesta no está en aferrarse a lo antiguo, sino en darle un nuevo sentido dentro del contexto actual.

Mi obra artística ha buscado precisamente esto: rescatar los símbolos de nuestra tierra, como el cacao, el café, el jaguar, el águila real y la cosmovisión indígena, pero con una visión contemporánea y universal. El arte es un idioma que se reinventa con cada generación y nuestra tarea es mantenerlo vivo, no como una pieza de museo, sino como una expresión en constante diálogo con el presente.

La cultura del cambio no significa olvidar nuestras raíces ni seguir tendencias pasajeras. Es un proceso de transformación consciente, donde aprendemos del pasado para construir un futuro más sólido.

En el arte, en los negocios y en la vida, debemos atrevernos a evolucionar sin perder nuestra esencia. Porque si algo nos enseña la historia, es que los que se resisten al cambio quedan atrapados en el tiempo, mientras que quienes lo abrazan con inteligencia y sensibilidad logran trascender.

El arte, el emprendimiento y la cultura, son caminos de transformación. «Abracemos el cambio con conciencia, porque solo así construiremos un legado que trascienda».

Josefina Lozano, es artista, periodista cultural y  emprendedora. Fundadora de Josefina Lozano Gallery y Punto Café en San Pedro Tlaquepaque, Jalisco, fusiona arte, tradición y emprendimiento para generar espacios de identidad y cambio.

Temía de ti

José J. Carrizosa García

No temía al compromiso.

Temía a perder el tiempo.
A un día despertar y no verte a mi lado.
A que te llevaras mis sueños.
A que la vida después de ti no tendría sentido alguno.
A vivir por vivir.
Al estar por estar.
Al beber mujer tras mujer y de ti no saber.

No temía a una relación seria.
Temía a no saber responder y que te marchas dejando el ayer.
Temía a la vida sin ti.

A pasar por el mismo camino de siempre, pero sin ti ahí, donde todo sería vacío y sin color, porque en el tu rostro, olor, esencia y pasión dejarían un vacío el día que dijeras adiós.

Temía a mi soledad.

Porque al no verte ahí, la tristeza sería mi compañera.
La melancolía mi guía y el suicidio mi destino.

Temía a no poder vivir sin ti.

Al verte caminar y yo marchitar.
Al verte madurar y yo aferrarme a mi soledad.
Al verte volar y yo simplemente llorar.
Al verte crecer con otro ser.
Y yo enloquecer con mi vejes.
Y es que no temía a compartir mi vida contigo, temía a que te llevaras mi vida contigo.

Temía tanto que un día la soledad se sentó a mi lado, la noche me ofreció un cigarrillo, el viento me sirvió un vino y el destino te quito de mi camino, solo dijiste adiós y el cielo se nubló.

Acuse

Julián Guillén López

Acuso de pretenciosos a aquellos,
aquellos que en la escritura encontraron
el asiento de sus soberbias.

Acuso de pretenciosos a aquellos que por la lengua menoscaban al peón. Hortelano.

Siendo que para mí, son la fuerza.
La fuerza de mi escritura.

Quiero que a mí me lean y se digan:
«Este joven expresa, lo que yo no me atreviese a deciros».

Acuso de jueces cual hiciese Minos en el Averno,
a los poetas con trayectoria larga.

Esos ancianos de días juzgan con acritud.
Olvidando de donde viene la magia.
De las ideas que se plasman,
en el vientre de la hoja.

Acuso de pretenciosos a aquellos
que creen haber escrito ya algo nuevo,
sabiendo que todo procede de lo viejo.

Y no, un poema no se hace de figuras efímeras,
se hace de eternidad.

Y yo, sólo soy un soñador.
Acuso de simplista a los actuales poetas,
por no entender que el barniz del poema
es el siguiente:
La contemplación del Todo.

No, la parcialidad.
Y eso se forja,
en que la poesía necesita su propio lenguaje.

No todos hacen poesía.
Pues es más claro que la poesía
es la meditación.
A priori.
Virando hacia el firmamento.

Y muchos se han alejado de eso.

Pretenden que con lo cotidiano,
que con la tinta fría…
Ya nos hicieron poesía.

No es así.
Jamás se hizo poesía,
sin éxtasis en el alma.

Entre la palabra y la realidad

Julián Alberto Guillén López

La filosofía del lenguaje ha creado un limbo para entender la realidad, ya que las palabras aunque contengan una relación con la realidad y sean meramente descriptivas, solamente están describiendo propiedades y éstas no son el objeto, sino que son un reflejo de este. En esto sigo a Platón en el Crátilo, las palabras solo sirven para describir la realidad, para poner apelativos a lo que es.

La realidad es superior a un conjunto de palabras, conceptos abstractos como valor, amor o bien no encuentran su expresión lógica en un juego de lenguaje (entiéndase como: condición o regla de lenguaje), porque le trascienden. Así que habría que aceptar que la realidad sobrepasa por mucho los postulados de la lengua.

No podemos decir como expresa Crátilo: «El que conoce los nombres conoce también las cosas». Por el contrario, la filosofía no ha de tratar de develar cuáles son los juegos de lenguaje, sino que ha de conseguir desnudar la verdad de los entes como entes y la realidad significante; porque aquí habremos de separar significado y significante, nuestra interpretación es el significado y la realidad el significante. Ante un fenómeno siempre estarán inmersos tanto nuestra percepción, como la realidad del hecho para crearnos un juicio.

La filosofía del lenguaje entonces nos pone frente al fenómeno semántico y nos aleja de la comprensión de la realidad. Lo cual imposibilita que se haga filosofía de verdad, ya que únicamente ve una parcialidad del fenómeno de la existencia del hombre. El hombre expresa el mundo en palabras, porque éstas lo hacen reconocer a la cosa y sus propiedades, abrazarla en sí. Pero solo con la mente e interactuando con el ente es capaz de entenderlo.

No entiendo a la cosa poniéndole nombre, la entiendo experimentándola en sí, conociendo sus propiedades y éstas existen y son ajenas a mí. El lenguaje me limita a las convenciones sociales y mi percepción, la realidad no. Entonces creo que deberíamos volver a centrar nuestra mirada en la ontología de la realidad (comprender la esencia de las cosas). Solo sustrayéndose del lenguaje y pasando por la reflexión filosófica o éxtasis se encuentra uno con la frontera entre la palabra y la realidad.

Territorios Baldíos

En el mundo de los grises

Darío Fritz

Creer que buenos y malos definen la vida y por lo tanto hay que estar con unos u otros, es de los peores autoengaños con los que podemos estamparnos, tal cual esos autos que para probar su seguridad los estrellan contra una pared de hormigón. Ya somos lo suficientemente adultos para discernir con claridad. Hasta a los niños hay que inculcarles que los Batman, Capitán América o El hombre araña no están hechos de una sola pieza. Solo se trata de patrañas del comic o Hollywood —al parecer en el manga y el anime pasan por circuitos parecidos—, necesarias desmenuzar para no caer en arrepentimientos posteriores. Por eso asumirte con una casaca nacional o de club, defender a rajatabla a la universidad donde obtienes un título a grito pelado como si te fuera la vida, poner las manos en el fuego por un familiar, cegarte con un autor, un músico, una marca de ropa, o hasta un gobernante, te convierte en patrocinador de causas traicioneras. Imposible no trastabillar y caer para ver si luego nos podemos levantar. Lo más probable es que pararnos cueste. Y los antecedentes queden registrados como las primeras piedras labradas de la escritura. Le ha pasado en estos días a Karla Sofía Gascón, astillada por sus propias reflexiones racistas y de lengua larga en el pasado, que le pueden mancillar su pelea por el Oscar; el linchamiento, entre otros, sobre Woody Allen; como también se las hemos encontrado a más de un político —aunque de ellos se suele esperar y por lo tanto, se asume y perdona— que cuando se hace funcionario, reniega sin asumirlo sobre sus dichos del pasado.

Navegar sobre los grises ofrece mejores opciones en la complejidad de convivir, aunque la etiqueta de malo o bueno resplandezca con mayor fuerza. En los grises hay pesimismo y alegría, errores y aciertos, atribulados y expectantes, enamorados y aburridos, sentimentalistas y arrogantes, ambigüedades y certezas, vidas con llantos, tropezones, inequidad, furia, soberbia o hartazgo. Hostilidad, peligro u olvido.

Lo bueno o lo mano, por el contrario, es uniforme, incoloro, ilusorio, hipócrita.

Para sobrevivir y entre los grises tenemos que hacerlo, hay que ser un buen marinero, como dice Arturo Pérez-Reverte, porque “si me descuido, si no estoy atento, si no soy buen marino, si no miro el tiempo, la luz, el barómetro, el mar me puede matar a mí y a los que están a mi cargo como tripulantes”. Sus novelas nos van contando de eso, de los personajes que tomados de historias reales, son tan vívidos como contradictorios. Grises. Tanto el mercenario Luis Corso, de “El club Dumas”; la contrabandista Teresa Mendoza, de “La Reina del Sur”; como el mítico Rodrigo Ruy Díaz de Vivar, de “Sidi”. En la “Isla de la mujer dormida”, su última obra, anclada en aguas griegas del Mediterráneo, va sobre esos grises de hombres de mar que pese a sus creencias republicanas -Jordán Kyriazis, capitán de una torpedera- terminan colaborando con franquistas; de espías de uno y otro bando que juegan su ajedrez; del marino casado que se enamora de la mujer de un aristócrata. Personajes de pérdidas y sufrimiento que también encontramos en la Isabel Archer, de Henry James; el Rugendas de Carlos Franz en el abismo chileno del siglo XIX; o el Frank Bascombe, de Richard Ford, que en “Sé mía”, sabe que tendrá que sobrellevar la muerte próxima de su hijo con ELA, pero aun así quiere vivir: “Todo lo que creo saber es que cuando Paul dejó su vida, yo no dejé la mía”.

En la riqueza de los grises que no nacen de la ficción —la vida de una militante de izquierda que perfila Leila Guerriero en “La llamada”; o los documentales del negocio de las adicciones de la industria farmacéutica (El crimen del siglo), la vida de Anthony Bourdain (Lo desconocido) o El dilema de las redes sociales—, también hallamos esas mismas vivencias de la contrariedad que somos todos a diarios. Y que no pueden arrebatarnos desde la maldad, quienes a diario se presentan con el incoloro uniforme del desprecio por los más débiles, la exaltación por oprimir las voces diferentes o el canto de una vida de premios para pocos.

@dariofritz.bsky.social