Nunca había conocido a una Reina

Autor: Xavier Zaragoza Núñez

Nunca había conocido a una Reina.
La primera vez que la vi, aún ignoraba que lo era.
Su cabello, negro como la noche más profunda,
y su figura esbelta y ligera guardaban la armonía perfecta
con sus ojos negros y brillantes, almendrados como cuarzos,
y con aquella boca discreta que parecía sonreír sin esfuerzo.
Su nariz y su cuello tenían la gracia altiva y delicada
de una gaviota en vuelo.

Supe entonces que su nombre era Alegría.
Con el paso de los años descubrí que su majestuosidad
no se reducía a esa graciosa apariencia,
sino que era una realidad profunda:
Era una reina primaveral, radiante y eterna.

Jamás olvidaré la perfección de sus pies delicados,
que un día contemplé desnudos,
cuando caminaba suavemente
sobre la noche estrellada que cubría el cielo de Guadalajara.

Amin Maalouf obtiene el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2025

Guadalajara, Jalisco 01 de setiembre de 2025.- Por ser “una de las voces más importantes de nuestro tiempo”, un jurado integrado por Alain Mabanckou de República del Congo, Carmen Alemany de España, Francisco Noa de Mozambique, Jerónimo Pizarro de Colombia, Lucía Melgar de México, Massimo Rizzante de Italia y Xavi Ayén de España, decidió otorgar, por unanimidad, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2025  a: Amin Maalouf, escritor (Beirut, 1949).

En su veredicto, los especialistas indicaron que la obra del escritor franco-libanés, quien recibirá el galardón el próximo 29 de noviembre en la ceremonia inaugural de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, “tiene un lugar esencial en la literatura contemporánea porque explora con gran lucidez las fracturas y los mestizajes del mundo moderno, “nos recuerda que la esperanza reside en el reconocimiento de nuestras herencias compartidas”.

El anuncio se dio a conocer este lunes 1 de septiembre en una conferencia de prensa presidida por Karla Planter Pérez, rectora general de la Universidad de Guadalajara; Luis Gerardo Ascencio Rubio, secretario  de Cultura de Jalisco; Héctor Raúl Solís Gadea y Dulce María Zúñiga, presidente y directora del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, respectivamente; Carmen Alemany Bay, representante del Jurado del Premio FIL 2025, así como Trinidad Padilla López y Marisol Schulz Manaut, presidente y directora general de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En esta edición el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances recibió un total de 63 candidaturas. Considerando las coincidencias, ya que algunas instituciones y jurados propusieron al mismo autor o autora, el total de escritores a evaluar fue de 48. Las lenguas representadas fueron seis: española, francesa, italiana, portuguesa, gallega y catalana. En cuanto a los países de los autores se registraron 18: España, El Salvador, Colombia, México, Argentina, Nicaragua, Cuba, Chile, Japón, Líbano, Francia, Senegal, Marruecos, Guinea, Italia, Cabo Verde, Brasil y Portugal.

Durante la lectura del acta del Jurado, Carmen Alemany Bay dijo que las novelas y los ensayos del escritor franco-libanés “exploran la memoria y el exilio, a la vez que rechazan la cerrazón nacionalista o religiosa. Maalouf da voz a los desarraigados y viajeros de distintas épocas y muestra que nuestras identidades múltiples están constituidas de estratos, de cruces y pasajes, más que de muros. Su pensamiento humanista, crítico y generoso, ilumina nuestra época atravesada por conflictos entre culturas y memorias y nos recuerda que la esperanza reside en el reconocimiento de nuestras herencias compartidas”.

 Amin Maalouf es reconocido como uno de los escritores más brillantes en la actualidad de las letras francesas. Ha incursionado en la novela, el ensayo y el periodismo. Miembro de la Academia Francesa desde 2011, Maalouf ha sido galardonado con múltiples premios, destacando por su defensa del diálogo intercultural, entre ellos se encuentra el Premio Goncourt al mejor libro de geopolítica, así como el Premio Príncipe de Asturias. Su obra ha sido traducida a más de cuarenta idiomas. Entre ellas destacan León el Africano, Samarcanda, Los jardines de luz, Orígenes, Identidades asesinas y El naufragio de las civilizaciones.

 El Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances está dotado con 150 mil dólares y se entrega como reconocimiento al conjunto de una obra de creación en cualquier género literario. La asociación civil que lo convoca cada año está conformada por la Universidad de Guadalajara, el Gobierno del Estado de Jalisco, los gobiernos de Guadalajara y de Zapopan, Fundación Universidad de Guadalajara AC, Arca Continental, Fibra Educa y Bancomext. Desde su primera edición en 1991, lo han recibido autores como Nicanor Parra, Olga Orozco, Fernando del Paso, Margo Glantz, Emmanuel Carrère, Claudio Magris, Ida Vitale, Diamela Eltit, Mircea Cãrtãrescu y Coral Bracho, entre otras grandes figuras de la literatura contemporánea.

Foto e información de Universidad de Guadalajara / Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Amin Maalouf, ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2025

Verónica Isabel Enríquez Falcón

Guadalajara, Jalisco.- La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) ya tiene a su gran protagonista de este año: el escritor franco-libanés Amin Maalouf, una de las voces literarias más influyentes de la actualidad. Este lunes 1 de septiembre se anunció que Maalouf recibirá el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2025, un reconocimiento que celebra no solo su trayectoria, sino también su capacidad de tender puentes entre culturas a través de la palabra. El jurado, integrado por especialistas de distintos países, decidió otorgarle el galardón por unanimidad, destacando que su obra “explora con gran lucidez las fracturas y mestizajes del mundo moderno” y que nos recuerda algo esencial: “la esperanza reside en el reconocimiento de nuestras herencias compartidas”.

La entrega oficial será el 29 de noviembre, durante la inauguración de la FIL Guadalajara, ¡un momento que promete ser memorable!

Un escritor que une culturas
Amin Maalouf nació en Beirut en 1949 y a lo largo de su carrera, ha explorado temas como la memoria, el exilio y la identidad, con una sensibilidad que ha tocado a lectores en todo el mundo. Es miembro de la Academia Francesa desde 2011 y ha recibido premios tan importantes como el Goncourt y el Príncipe de Asturias de las Letras. Sus libros, traducidos a más de 40 idiomas, incluyen títulos imperdibles como León el Africano, Samarcanda, Los jardines de luz, Identidades asesinas y El naufragio de las civilizaciones.

Durante la lectura del acta, la jurado Carmen Alemany Bay destacó algo que describe perfectamente su estilo: “Maalouf da voz a los desarraigados y viajeros de distintas épocas, mostrando que nuestras identidades están formadas por cruces y pasajes, más que por muros”.

Un premio con historia
Este año, el Premio FIL recibió 63 candidaturas de autores de 18 países, en seis lenguas romances: español, francés, italiano, portugués, gallego y catalán.
El galardón reconoce la trayectoria de personalidades que han dejado una huella profunda en la literatura contemporánea y se entrega junto con consiste 150 mil dólares.
Desde su creación en 1991, lo han recibido grandes figuras como Nicanor Parra, Olga Orozco, Fernando del Paso, Ida Vitale, Diamela Eltit, Emmanuel Carrère y, recientemente, Coral Bracho.
Este premio además podría ser una forma de celebrar la literatura como un espacio donde convergen culturas, lenguas y formas de ver el mundo.

Rumbo a la FIL 2025
La FIL Guadalajara no solo es el escenario de este reconocimiento, también es un punto de encuentro para lectores, editoriales y amantes de los libros. Este premio nos da un motivo más para esperar con emoción la inauguración el 29 de noviembre, día en que Amin Maalouf recibirá su merecido homenaje.

Fuente y fotografías por: FIL Guadalajara

Territorios Baldíos

Sueños informales   

Darío Fritz

Debería uno caer alguna vez en esa fe entusiasta de que se puede levantar, preparar el día como uno más de todos los días, cerrar la puerta y nunca más aparecerse por allí. A tiempo para cambiar de rumbo. Nacho tiene esa fe en el horizonte. Pretende regresar en menos de un lustro a las pocas hectáreas que le heredaron cerca de Tequisquiapan y dedicarse a criar cerdos, jubilado del duro mundo de la construcción, de curtirse en el sol del mediodía impermeabilizando techos, taladrar cemento o lidiar con los funcionarios de la Alcaldía que lo quieren hacer detener porque coloca adoquines en la vía pública, contratado por el gobierno federal. El esmerado albañil, plomero, electricista, contratista a veces, alguna vez migrante agrícola por un par de años en California, ha vuelto al ruedo después de una parada obligada de siete días en que el trabajo dio un brusco freno. Pero eso no lo hace ajeno a las estadísticas de este último trimestre que le llegan por el noticiario del mediodía. El INEGI ha constatado que sigue formando parte de los 32.6 millones de trabajadores informales (54.8 por ciento de la población ocupada) que dan la cara sobre el estado del empleo en el país en el segundo trimestre del año, con un crecimiento de 398 mil nuevos puestos. El empleo formal, le dice, también dio un vuelco, mejoró en cerca de 114 mil personas contratadas aunque no recuperó los 120 mil perdidos entre enero y marzo. Pero la buena noticia se le debe a la informalidad, esa que carece de prestaciones, seguridad social y sobrevive pendiente de la estabilidad de la economía, como en el caso de Nacho.

“La sociedad está integrada por dos grandes clases”, describió pos mortem, ácido y escéptico, hacia fines del siglo XIX, el francés Nicolás de Chamfort, “los que tienen más cenas que apetito y los que tienen más apetito que cenas”. La desigualdad se mide no solo por la distancia entre el poder adquisitivo de los mejores y peores dotados entre cuentas bancarias y bolsillos escasos, sino también por cómo se distribuye el trabajo. A esos datos del INEGI se debe complementar con datos menos alentadores: la actividad doméstica remunerada decayó, así como también el empleo informal en empresas.

Nacho y sus colegas de la construcción se pueden sentir agraciados por pertenecer a ese sector dinámico que aunque en la precariedad, como también el ambulantaje y los servicios personales, se mantiene estable y en crecimiento. Los micros y pequeños establecimientos, responsables de generar los mayores empleos privados del país, siguen operando en la informalidad, mientras que en los Estados garantizan la estabilidad laboral.

En el terreno de la fragilidad económica y la rutinaria sobrevivencia, Nacho acumula paciencia, los cuidados discontinuos para que la diabetes no se dispare y su hija termine los estudios de psicología en cuatro años. Ya para entonces el empeño por la granja de cerdos podrá ser una realidad. Un retiro traducido en más informalidad. Siempre y cuando no le pudra la iniciativa alguna inversión china -los nuevos mesías en el negocio- cercana a sus tierras.

El arte también desaparece con ellas

Por Josefina Lozano

México es un país que respira arte, cultura y tradición, pero también es un país que sangra por las ausencias. Cada vez que alguien desaparece, no es solo una persona la que falta: se rompe una familia, se quiebra una comunidad, se oscurece la vida misma.

Hoy alzamos la voz por Francisca Arteaga Mendoza «Fany», artista plástica de Guadalajara. Su fotografía forma parte de los miles de rostros que cada día se suman a la lista interminable de desaparecidos. Ella pinta, sueña y crea.  Hoy su ausencia nos obliga a mirar de frente la realidad: vivimos en un país donde la inseguridad arranca de raíz proyectos, ilusiones y futuros.

Pero Fany no está sola, con ella están los miles de hombres, mujeres, jóvenes y adultos; niñas y niños que han desaparecido en nuestro México. Sus nombres no llenan titulares, pero cada uno de ellos grita desde el silencio, pidiendo justicia, pidiendo ser encontrados.

La desaparición de una mujer artista no solo arrebata un cuerpo, arrebata también su voz, sus sueños, sus trazos, su arte. Cuando desaparece una artista, también desaparece con ella un pedazo del alma cultural de nuestro país.

A la Presidenta de México, al Gobernador de Jalisco y a los Presidentes Municipales, les recordamos que la seguridad no es un favor, es un derecho. La búsqueda de Fanny y de los cientos de desaparecidos, no es una opción, es una obligación. Ninguna persona debería desaparecer y ninguna familia debería vivir la tortura de no saber dónde está su ser querido.

Este llamado no es solo para las autoridades, también es para nosotros como sociedad: ¡No callemos! ¡No normalicemos la desaparición! ¡No dejemos que la indiferencia nos robe la empatía!

Cada persona desaparecida es una historia truncada, un abrazo pendiente, una palabra que ya no se dijo. Mientras no aparezcan, nuestro país estará incompleto.

El arte, la cultura y la vida misma necesitan paz, seguridad, ¡justicia! Porque cuando desaparece una persona, desaparecemos todos un poco con ella.

Que la ausencia de Fany y de miles más, no quede en la sombra. Que este dolor se transforme en conciencia, en acción y en compromiso. Porque solo así podremos dejar de contar ausencias para empezar a recuperar la esperanza.

La escritora María Victoria Díaz Ruiz recibe el Premio de Literaturas Indígenas de América 2025

Por: Verónica Isabel Enríquez Falcón

Guadalajara, Jalisco. 26 de Agosto 2025.- La chiapaneca María Victoria Díaz Ruiz fue reconocida con el Premio de Literaturas Indígenas de América (PLIA) 2025 gracias a su libro Hombres absurdos (Sokem Viniketik), una serie de seis cuentos en lengua tsotsil que abordan temas como la muerte, la pobreza, la espiritualidad y los dilemas de las comunidades frente a la modernidad.

Una voz desde Chiapas

Díaz Ruiz nació en 1995 en San Cristóbal de las Casas y pertenece a la variante chamula del tsotsil. Estudió la licenciatura en Lengua y Cultura en la Universidad Intercultural de Chiapas y actualmente ejerce como maestra en una escuela primaria indígena. Además de su labor docente, ha participado en antologías en México y Argentina, consolidándose como una de las voces emergentes de la literatura indígena contemporánea.

La obra premiada

Hombres absurdos fue seleccionada entre propuestas de México, Perú y Ecuador. En sus relatos, la autora explora la vida cotidiana y los conflictos internos de personajes que se debaten entre conservar las tradiciones heredadas y abrirse paso hacia nuevos horizontes.

El jurado destacó la fuerza narrativa de la obra y la manera en que combina problemáticas actuales con elementos de la cosmovisión indígena.

El valor del premio

El PLIA es organizado por la Universidad de Guadalajara junto con instituciones culturales nacionales. Es considerado el reconocimiento más importante en su campo, pues visibiliza la creación literaria en lenguas originarias.

La ganadora recibirá 300 mil pesos, una estatuilla conmemorativa y la publicación de su obra. La entrega oficial será el5 de diciembre en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

Más que un galardón

Este premio confirma el papel central que tienen las lenguas indígenas en la literatura contemporánea y ofrece una plataforma para que nuevas generaciones de escritores encuentren un espacio en el ámbito internacional. Con esta distinción, María Victoria Díaz Ruiz se suma a la lista de autores que han hecho de su lengua materna un vehículo de creación y resistencia cultural.

Territorios baldíos

Adiestramiento para un día de baches

Darío Fritz
Siéntese con aplomo. Encienda luces, llueve, le esperan más minutos del tiempo normal para llegar a casa. Una oscuridad mortecina baja por el horizonte. Olvídese de lo que le dijeron en la oficina; “mejor espere a que pase el chubasco”. No haga caso. Siempre que llovió paró. ¡Qué lugar común!, dígase.

Mejor entrar al tráfico cuando caen las primeras gotas, luego el agua corre hasta la altura del mofle y sobreviene el caos. Aférrese al volante con las fibras despabiladas de ambas manos, los ojos encajados para distinguir cada bache camuflado entre la corriente de agua oscura, los pies atenazados a los pedales. Dígase: “Ansiedad hoy te destazo. Paciencia, deja vivir”.

Piense que es un hombre de ciudad: curtido, egocéntrico, hecho a sus anchas.
Ni se le ocurra colocarse la gorra. Si tiene frío, no importa, puede distraerlo ese tic de ajustarla cada treinta segundos. Tampoco encienda el radio. “Está lloviendo”, comentarán. Nada nuevo. Nada que aporte.

Sienta el golpeteo de las gotas cayendo inmisericordes sobre el parabrisas y alégrese. Los embalses sumarán centímetros. Quizá se evite acarrear agua el próximo verano.

Elija la ruta de siempre, no esté inventando atajos. Mejor viejo conocido, que bueno por conocer, como le dice su padre. En estos momentos Google Maps y Waze son marionetas de los algoritmos. Le harán saber que el tiempo se asemeja a la tortura de las horas muertas en la oficina el primer día del año.

Recuerde aquellos baches que la luz descubre cada día soleado y que en tardes así hechizan enmascarados todo intento por sortearlos. Cada uno con su dibujo de perfecciones geométricas:  el circular y profundo bajando la rampa del distribuidor vial, los rectangulares y cuadrados que se reproducen como conejos uno tras otro frente a la gasolinera, los pequeños y traicioneros que se pegan al muro de contención del periférico, el romboidal frente a la casa de apuestas, los que se abren como un árbol de mil ramas. Una colección de agujeros que ni el peor Lucifer haya diseñado.

Desconfíe, las expectativas suelen estafar. El anuncio oficial reciente de próximas reparaciones puede que llegue algún día. Pero no ha sido hoy. Ni se pregunte si taparán todos. ¿Cómo comprobarlo?, dígase. Volverán a reproducirse en pocos meses, para la próxima temporada de lluvias, como hongos, como hoyos. El Niño, la Niña, el cambio climático, poco que hacer ante estos embates de la naturaleza, dirán.

Parafrasee a Augusto Monterroso: “…y los parches todavía estaban allí”.

Cuando haya avanzado un buen trecho, calcule cuántos de esos cráteres terrenales ha sorteados y cuántos lo atraparon. La numeralia contabilizará si le han funcionado los reflejos.

No desanime. Mantenga la concentración en lo que hacen los demás. Se quiebran hacia derecha, quiébrese hacia la derecha. A la izquierda, también a la izquierda. Dan señales de freno, avise al que tiene detrás. Evada a los que no le dejan ver. Encare las lagunas con frialdad, como el carnicero afila el cuchillo, tantee la altura del agua, intuitivo aplique primera y segunda, no detenga la marcha, siga el rastro de los demás. Impida que lo rebasen y le lancen olas.

Insulte bonito, cantado, a fondo, exasperado. En voz alta. Contra los vecinos automovilistas, contra quienes prometen soluciones. Deje afuera a la naturaleza. Piense que tiene razón.

Adelántese a los hechos. Si el bache lo deja tirado, está el seguro como reaseguro. Una demanda, un pleito contra el gobierno, la alcaldía, le quitará el enojo por un rato y le sumará otros cuando el tiempo demuestre que ni la paciencia del monje le alcanzará para sacar algún rédito.

Si en medio de la lluvia torrencial el de adelante ha frenado intempestivo y se zampa contra él, vuelva a insultar.

Al llegar a casa ileso, y antes de apagar el motor, hágalo aullar. Manténgase congelado. Piense sereno: “Si todo fuera como el paño de billar sobre el que se desplazan los aviones en un aeropuerto”. Piense espantado, “los baches siguen allí”, pirañas preparadas para el zarpazo.

Acepte: “Tendré otras tardes como esta”.