Ecos del Mundial, Utopías Lisérgicas y una Vida de Consumo

Por: Mario Arturo Segoviano Gutiérrez
Doctor en Pedagogía Crítica y Educación Popular

Dualidad profunda o ensoñaciones nostálgicas  
“Panem et circenses”, “Pan y circo al pueblo”. Expresión reminiscente que nos lleva a la antigua Roma y que fue expresada por el poeta satírico, Décimo Junio Juvenal. Desde el siglo I-II d.c. con los preceptos de la narrativa política y popular que anteriormente se distinguía entre los romanos por pelear por libertad, poder político y honor militar y que posteriormente, gracias a la manipulación de sus soberanos, los habrían orillado a solicitar sólo dos cosas del gobierno: reparto gratuito de trigo para no morirse de hambre y juegos de circo, (Gladiadores, carreras de carros, ejecuciones públicas en el coliseo, utilización de bestias salvajes para que las luchas y los embates resultaran sangrientas y llamativas al morbo de los espectadores); entretenidos y sin pensar en otra cuestión, únicamente en cualquier cosa que pudiera distraerlos de sus pensamientos críticos y su hambre.

Ahora en la actualidad se le conoce como evasión, como una dualidad profunda para aliviar el dolor, el spleen o la amargura de los problemas que enfrenta el ser humano en su vida diaria. Los eventos circenses se proyectan a diario para entumecer el ánimo, la conciencia y el pensamiento por medio de diferentes canales y elementos materiales en la comunicación (el internet, la radio, la televisión o las redes sociales), convirtiéndose en el placebo común y genérico que disfraza de ensoñación y de nostalgia, las necesidades y las apariencias contenidas en el deseo de cada habitante del mundo.

El actual evento futbolístico del “MUNDIAL” deja ecos que profundizan en la intimidad de la conciencia, en el dolor de la ensoñación al ver perder al equipo favorito; creyendo que si se hubiera alcanzado la victoria, podrían obtenerse en las apuestas un desahogo económico efímero para subsistir o para regodearse de un orgullo ajeno que no le pertenece.

Una realidad inalterada
¡La realidad cruda es otra! Y los paraísos artificiales se asemejan al opio, al vino o al hachís por ser la máxima predilección en el hombre para evadir su realidad. Cada cuatro años, esta retórica semejanza, se acerca cuando el consumismo por ver a través de un monitor, la disputa de las selecciones entre distintos países jugándose una copa mundial, distrae la certera conciencia y el pensamiento crítico, porque resulta dulce y satisfactorio el consumo de dichas engañifas terapéuticas para distraernos de la realidad constante e inalterada que nos consume y nos absorbe, tal como lo afirma el poeta francés, Charles Baudelaire (2005), de la siguiente manera al referirse al vino como: “Profundas alegrías del vino, ¿Quién no os ha conocido? Quienquiera haya precisado apaciguar en remordimiento, evocar un recuerdo, anegar un dolor, forjarse una quimera, todos han invocado, dios misterioso oculto en las fibras de la viña. ¡Qué grandes son los espectáculos del vino, iluminados por el sol interior! ¡Qué verdadera y ardiente es esta segunda juventud que el hombre halla en el vino! Pero ¡Qué temibles son asimismo sus enervantes hechizos!”. ¡Claro que sí! Porque la cruda realidad llega de golpe y tenemos que seguir como sea posible o a cuestas y hacia adelante.

Chauvinismo exacerbado o excepcionalismo cultural
El fútbol nos une y cuando se trata de responder ante la defensa de nuestro equipo nacional los mexicanos gritan con clamor exacerbado las notas discursivas del himno nacional  disponiéndose firmes para responder con guerra y sin tregua por el nacionalismo mal infundado que corre por su sangre intoxicada por el alcohol y todo contrincante extranjero se tendrá que atener a las consecuencias en cualquier enfrentamiento a los abucheos del repudio, los silbidos ofensivos o en casos extremos de hooliganismo, como se dio el caso de una joven que en su acción de vituperar, arrojo un vaso con liquido a un ciudadano nada más por portar el jersey del equipo contrario.

El exagerado amor por la camiseta que representa a una nación llega a convertirse en un problema excepcional con grandes dimensiones, porque con el calor en la sangre por las bebidas etílicas y embriagantes, llega a despertar el alter ego escondido del algunos “mala copas” cuando se pierde un encuentro, o por qué no, hasta cuando se gana. Las desaforadas conductas de una cantidad importante de aficionados terminan generándose en disturbios, riñas campales, trifulcas, grescas y el odio en las interaficiones.

Caso contrario, nace una hermandad irrisoria cuando la afición de un país como el nuestro, se hermana con otra nación extranjera, al sentir el deseo de que el equipo que va a jugar contra quienes derrotaron a nuestra representatividad nacional, los adoptamos en sus formas de vitorear a su equipo, como ejemplo: (Muchos mexicanos portando la camiseta del equipo nacional de Noruega) y entonando al ritmo del “Viking Clap” o “Thunderclap” (que en español significa) “Aplauso vikingo o “Atronador” que consiste en la consecución a un ritmo, donde toda la afición aplaude y grita “¡Huh!” al mismo tiempo, iniciando de forma lenta y van acelerando hasta volverse frenéticos más de 10,000 personas en sincronía como un solo cuerpo.

Todo esto se resume de la siguiente manera: El “Viking Clap” es comunalidad europea visto en clave por la industria cultural. Todos trabajan al ritmo sonoro gratis para empujar a su equipo al triunfo. No hubo en este caso quien lo manipulara. Ninguna industria mercantil ni medio masivo que lo creara. Fue la misma gente quien lo impulsó. Resultando como una pedagogía inversa porque “no consumes el espectáculo, tú eres el espectáculo” y es como nace el sentido interracial del excepcionalismo cultural porque aprendemos que cuando hay creatividad, la empatía comienza a reflejarse entre los ciudadanos de cualquier nación, generándose la hermandad y la tolerancia por el respeto a las diferentes formas del pensamiento humano.

Referencias bibliográficas
-Baudelaire, Charles. (2005). Los Paraísos Artificiales. Acerca del Vino y el Hachís. México DF. Distribuciones Fontamara, S. A.  
-Bauman, Zigmunt. (2022). Vida de Consumo. México. Fondo de Cultura Económica. FCE. Novena Edición.     

Ecos del Mundial 2026 desde Tlaquepaque, Jalisco

Cuando el arte también juega

Por: Josefina Lozano Cervantes

El Mundial FIFA 2026, dejó una huella que trascendió los estadios y los noventa minutos de cada partido. En San Pedro Tlaquepaque, Jalisco, el fútbol se convirtió en un puente para mostrar al mundo la riqueza cultural, artesanal, gastronómica y humana, de uno de los Pueblos Mágicos más emblemáticos de México.

Jalisco fue protagonista de esta gran celebración internacional. La pasión por el fútbol se vivió en cada rincón del estado: en sus plazas, restaurantes, hoteles, galerías, mercados y calles. Miles de visitantes nacionales y extranjeros encontraron en esta tierra una combinación única entre tradición y hospitalidad, convirtiendo al estado en uno de los grandes anfitriones del Mundial.

En Tlaquepaque, la experiencia fue mucho más allá del deporte: sus calles, sus casonas de arquitectura colonial y sus andadores, se transformaron en escenarios de convivencia multicultural. El barro, la cerámica, el vidrio soplado, la gastronomía tradicional, el tequila, el mariachi, el arte  y el talento de cientos de artesanos y artistas, dieron la bienvenida a quienes buscaban conocer el verdadero corazón de Jalisco.

Como parte de esta celebración, el Gobierno Municipal impulsó mejoras en la imagen urbana, espacios públicos, actividades culturales y la instalación de elementos emblemáticos, como los arcos monumentales que evocan dos de los símbolos más representativos de la identidad jalisciense: el mariachi y el tequila. Estas acciones fortalecieron la vocación turística y cultural de la ciudad durante uno de los acontecimientos más importantes del mundo.

Sin embargo, el mayor triunfo de Tlaquepaque no se midió en goles, estadísticas o trofeos. Se reflejó en su capacidad para demostrar que la cultura también une a los pueblos, rompe las barreras del idioma y crea vínculos que permanecen mucho después del silbatazo final.

En este contexto, la Galería de Arte, Josefina Lozano Gallery presentó la exposición colectiva «MUNDIAL 2026: El Arte También Juega en Equipo», una propuesta que reunió a destacados artistas plásticos, bajo una visión compartida: celebrar la diversidad, el respeto entre las naciones y la fuerza del arte como lenguaje universal. Cada obra representó una mirada distinta sobre el encuentro entre culturas.

Así como un equipo necesita la participación de todos sus jugadores para alcanzar la victoria, esta exposición mostró que el arte también se construye desde la diversidad de estilos, técnicas y sensibilidades; la galería se convirtió en un espacio donde el diálogo creativo acompañó el espíritu de convivencia que inspiró el Mundial.

El deporte y el arte compartieron un mismo escenario; ambos despertaron emociones, fortalecieron la identidad y recordaron que la creatividad es una de las mayores expresiones del ser humano. Cada visitante descubrió que una pintura, una escultura o una instalación pueden emocionar con la misma intensidad que un gol decisivo.

El legado del Mundial permanecerá en la memoria de quienes descubrieron que Tlaquepaque no es únicamente un destino turístico, sino un territorio donde cada calle cuenta una historia, cada taller preserva una tradición y cada artista mantiene viva la esencia cultural de México.

Sin duda, Jalisco fue uno de los estados donde con mayor intensidad se vivió la pasión mundialista. Su infraestructura, su capacidad de organización, su riqueza cultural y sobre todo, la calidez de su gente, hicieron que miles de visitantes llevaran consigo una imagen inolvidable de esta tierra.

Tlaquepaque, seguramente seguirá siendo el espíritu del próximo Mundial 2030, pues continuará vivo hasta entonces; porque aquí el arte seguirá  jugando, la cultura seguirá reuniendo personas y la creatividad continuará marcando los goles más importantes: aquellos que permanecen para siempre en la memoria y en el corazón de quienes tuvieron la fortuna de vivir esta experiencia.

En Tlaquepaque quedó la certeza de que el deporte puede abrir las puertas al mundo y que el arte tiene la capacidad de mantenerlas abiertas para siempre.

Ecos del Mundial, La identidad mexicana, Parte I

Por: Victoria Falcón Aguila

Llegó el Mundial 2026 a México, y sin tardar, los mexicanos se organizaron para salir a festejar y recibir a los extranjeros con una bienvenida como en ningún otro país. Y aunque se sintió la exclusión masiva de las clases populares debido a la gentrificación y los precios de los boletos; las masas antes polarizadas, se unieron temporalmente colocándose la camiseta para celebrar colectivamente.

Entonces, el mundo conoció al México nato, a ese que los extranjeros no logran entender y dudo que aun viviendo en este país, logren digerirlo por completo; pues tratan de interpretarlo desde estándares eurocéntricos o individuales, provenientes de su propia cultura. El choque cultural fue inmediato; en países de Asia, el contacto físico como abrazos, besos o palmadas, no es común. Esto para ellos, es como una invasión al espacio personal o una falta de etiqueta; pero en México, la comunicación interpersonal es normal y cotidiana; el intercambio verbal y no verbal que conlleva un lenguaje corporal, tono de voz y expresiones faciales, aunado a un saludo de mano o en la mejilla, es  todo un proceso de intercambio de información.

El lenguaje de la amabilidad, puede resultar extraño para algunos; pues, el tono del mexicano es naturalmente positivo y hospitalario, aun cuando pase por situaciones adversas; esto confunde a los extranjeros ya que creen que no tomamos con seriedad a las dificultades o que ignoramos los problemas; pero no, lo que sucede es que el mexicano tiene una gran capacidad psicológica para adaptarse y recuperarse de la adversidad. La llamada resiliencia le otorga al pueblo mexicano confianza en sí mismo, autonomía, decisión y perseverancia. Por eso, la solidaridad es innata, así como la alegría y el buen humor.

Cualquiera que hable español sabe que “ahorita” es el diminutivo de «ahora». Sin embargo, en México, su significado es flexible, puede indicar que algo pasará pronto, en un futuro indefinido, o usado para declinar una petición amablemente. Este manejo del tiempo puede generar conflicto en personas acostumbradas a ser puntuales; esto no significa que el mexicano no lo sea. Lo que sucede es que valora más el tiempo relacional; es decir: convivir con amigos y/o familiares estando presente; el “aquí y ahora”, es más valioso que la puntualidad; porque la familia extendida, es un soporte afectivo de contención emocional y que de necesitarse, se convierte en un apoyo económico y social. Ejemplo fue la selección mexicana de futbol, que se destacó por una fuerte unión, junto al sentido de pertenencia reforzada por la eliminación de jerarquías.

Nuestra identidad poblacional se construyó a partir de la pertenencia a un solo grupo humano, “somos mexicanos”. Y aunque México tiene 32 entidades federativas; es decir, 32 estados libres y soberanos (autónomos para manejar sus asuntos internos), se mantienen unidos bajo un gobierno central que regula los intereses de todo el país; y si lo vemos con la mentalidad de familia del mexicano; todos somos una y la nación es nuestra madre, el núcleo de identidad. El honor y el ser mexicanos, son fundamentales; de ahí nuestro gran amor a la Patria y el respeto a nuestros Símbolos Patrios.

Por eso, el mexicano tiene la necesidad de las celebraciones ya sean cívicas, religiosas o de esparcimiento; esto es vital para mantenerse unidos y el mundial, fue un pretexto más para festejar.

Estimado lector: en este mes de julio, seguiremos con los ecos del mundial.
Hasta la próxima.

Ecos del Mundial, Remanentes de Esperanza

Por: Mario Arturo Segoviano Gutiérrez
Doctor en Pedagogía Crítica y Educación Popular

¿Tienes algo en tus manos?
Cuando te encuentras descansando e inmerso dentro de un sueño profundo, reviviendo fantasías o extasiado para tus adentros y de repente ¡Te despiertas de golpe! Tras ese estrepitoso chillido irrisorio que viene acompañado de la injuria y del sobresalto al anticipado sarcasmo que ha sido provocado por el golpe en tu rostro de un bromista cínico; te das cuenta de que has llegado de nueva cuenta a la cruda realidad. ¡Soñabas ganador a tu selección de fútbol en el mundial!

Cada cuatro años para muchos aficionados de este deporte, el fenómeno futbolero del mundial ha servido de escaparate para encontrar en ello el pretexto de un escape de tensión y diversión efímera, que lleva a los mexicanos al sentido de algarabía o de momentos de estrés y euforia, al término de cada encuentro – entre los equipos representantes de diferentes naciones -, con la sujeción de la esperanza y del sueño que para muchos se convierte en un anhelo por querer seguir calificando rumbo a los octavos de final, cuartos, semifinal y ¿por qué no? o mejor dicho, ¿y si sí?, a la final; dando la sensación de un orgullo colectivo que permite entonar al unísono la palabra de “¡Si se pudo!” “¡Viva México cabrones!” o mitigando el sentimiento de soledad que Octavio Paz dijo que ha definido al mexicano del “¡No estamos solos!”.

El fenómeno psicológico BIRGING
Este fenómeno (por sus siglas en inglés Basking In Reflected Glory o “Regodearse en la gloria ajena”), se asocia con el acto de apropiarse del éxito ajeno con la palabra inclusiva de “nosotros” para manifestar que si tu selección de fútbol ganó un encuentro contra un equipo contrario, se asume propio – ¡Ganamos! ¡Somos campeones! -. Tu equipo ganó, tú no ganaste, pero lo sientes como tuyo. Esto es muy común y permite que las personas aumenten su autoestima y su validación personal en relación al sentido de pertenencia nacional como una asociación indirecta, de origen, raza o etnia con otras naciones; y cuando un actor contrario descalifica a tu equipo favorito de su racha ganadora en el avance esperado, te molesta y se activa el mecanismo denominado “Refuerzo del ego” que funciona como un mecanismo de defensa y auto-promoción que permite brillar entre los demás utilizando el prestigio externo. Caso contrario, existe la contraparte a este fenómeno que se representa con el fenómeno denominado (CORFing) (Cutting Off Reflected Failure o “Cortar los lazos con el fracaso reflejado”), dándose cuando los aficionados o las personas se distancian de su grupo por la emoción diluida, el embate o la sensación de frustración cuando su equipo predilecto ha sido derrotado, protegiendo su imagen o hasta volviéndose violento e inmerso en una pena exasperada que se convierte por momentos en una pasión desenfrenada, con llanto y de locura.

La Reificación de Georg Lukács
Esta propuesta con origen en el siglo XX se volvió fundamental para entender la vida moderna y el oportunismo que el mundo mercantil y el capitalismo toma en beneficio, el filósofo Lukacs, G. (1923), nombra a la Reificación de la siguiente manera: “Las relaciones humanas, las acciones, los vínculos y hasta la conciencia empiezan a tomar forma de cosas. Lo vivo se vuelve objeto. Lo dinámico se endurece”. Lo que debería ser una relación entre personas aparece como mecanismo, cifra, mercancía o procedimiento”. Con esta teoría el filósofo justifica las formas en que el capitalismo se encarga de organizar no solo la producción material, también las formas en que los seres humanos perciben el mundo se entienden a sí mismos y su relación con los demás. Tomando como ejemplo la relación del fenómeno deportivo lo absorbe a una estructura fría y abstracta en la cotidianidad reificada porque lejos de ser un evento de probabilidades y de azares en los marcadores de la pizarra se convierte en un circo alienante que toma cautivos a los sujetos expectantes para orillarlos al consumo de pases a los estadios con costos elevados y exorbitantes, hay una sensación de manipulación en cada encuentro en beneficio de los equipos alienados al sistema mercantil o político, además la propaganda y las mercancías como los souvenir, los jersey, los banderines, vuvuzelas, la pintura facial, los balones y diversos artilugios muy ad hoc aumentan descabelladamente sus precios, y esto, para el filósofo, la mercancía no sólo domina la economía; organiza también la conciencia. 

Los Principios de Esperanza de Ernest Bloch
Un debate teórico propuesto por Bloch (1954), muestra una respuesta que contrarresta la anterior objetivación argumentando que: “El ser humano tiene la capacidad para proyectar el futuro, soñarlo y transformarlo”. Además plantea una pregunta esencial: ¿Qué significa esperar?  Lo define como un estado no pasivo y con una fuerza que empuja al ser humano hacia lo que todavía no es, pero que podría ser. Puede ser un principio de causalidad y de determinación ontológica y el ser humano como ser inacabado no está determinado por esencia fija y vivimos en un constante proceso de hacernos, lo que significa que la esperanza nos permite ver e imaginar el futuro como algo distinto del presente. Verbi gracia: cuando se ha derrumbado toda esperanza de triunfo en un mundial para tu equipo predilecto, existen dos formas de pensamiento utópico que permite salir adelante como colectividad y de manera individual. La esperanza se convierte en un motor para la transformación, convirtiendo los ecos que deja tras de sí el fenómeno del mundial deportivo a un remanente de esperanza sujeto a uno de los conceptos mas importantes del principio de esperanza denominado “todavía no ser” (NochNichtSein), esta tendencia en pocas palabras, acerca a los seres humanos a posibilidades abiertas llamadas: 1. Inconsciente subjetivo, donde cada individuo toma conciencia de sus sueños muy personales para salir adelante; 2. el Inconsciente objetivo, son las fuerzas latentes en la cultura que anticipan nuevas posibilidades, y 3. la utopía concreta, que lleva a materializar las ideas coadyuvando de fondo a salir adelante a cada individuo después de un momento de euforia malograda o de alguna sensación de fracaso convirtiéndose en un pensamiento proactivo y productivo.  

Del pesimismo hacia la resiliencia  
Después del caótico actuar de muchos ciudadanos dentro de las festividades del evento deportivo mundial se observan aspectos que denotan la excusa perfecta para ocultar las heridas sociales y políticas que sangran desde la tierra, celebrando la propia decadencia rompiendo pertenencia ajenas, golpeándose  entre sí, con el pretexto de haber sucumbido en la derrota o simplemente por haber triunfado, por pura felicidad. desde ese pesimismo donde el sistema surge del deseo y de la necesidad de sentir algo después del adormecimiento nace la resiliencia porque el Mundial no es solamente 32 equipos disputándose una copa o pateando un balón. Es un proceso quirúrgico en la psicología masiva que unifica y sirve como cohesionador social, porque “Todos somos uno”, se genera una catarsis emocional masiva como una terapia nacional gratuita, transformándose en identidad y autoestima nacional, además de que la economía fluctúa y aunque tu equipo pierda se queda con el pensamiento fuerte y decisivo de que “Aunque se pierda, se lucha” y volvemos a empezar, despegándote de la idea del fracaso para no hundirte.

Referencias bibliográficas
-Lukács, G. (1923). En Rabiela, A. (2016). El Concepto de Reificación en Lukács, una reconstrucción desde la escuela de Frankfurt. México. Revista Científica de la Universidad Autónoma Metropolitana ARGUMENTOS. Vol. 29, núm. 80.
-Bloch, E. (1954). El Principio de esperanza, (Das Prinzip hoffunung). Alemania Occidental. Editorial, Biblioteca Filosófica- Aguilar.    

Colonialidad Lingüística en la Música Popular del México Actual, Parte V

Investigación y Acción Participativa como propuesta desde las Pedagogías Críticas   

Por: Mario Arturo Segoviano Gutiérrez
Doctor en Pedagogía Crítica y Educación Popular

¿Por qué la pedagogía crítica?
La pedagogía crítica, surge como una respuesta a la educación tradicional, donde los alumnos son vistos solamente como recipientes vacíos a los que se debe llenar con conocimientos prácticos para el desempeño laboral y el adiestramiento, como mano de obra barata que resulte eficiente para la industria obrera y empresarial; con conocimientos básicos que les permitan comprender de manera eficaz la manipulación y el ajuste de las maquinarias para su correcto funcionamiento; además, con un escueto entendimiento lógico del sistema de comunicación técnica, que les permita seguir las órdenes e indicaciones precisas de sus jefes inmediatos en el desempeño eficiente de cualquier área y funcionamiento en el trabajo.

Es a partir de ello, que la pedagogía crítica, busca fomentar el pensamiento crítico, la emancipación social y cuestionar el statu quo, para que los educandos y las  personas en desventaja, puedan entender su realidad y transformarla. A través de distintas propuestas que a continuación expongo como recurso estratégico y didáctico para fomentar en los estudiantes de grado de secundaria y bachiller, el interés por la investigación y la acción participativa, que sirva para contrarrestar la influencia que ejercen los medios de comunicación masiva ―con el discurso lingüístico en la música popular del México actual―, que fomenta la sociosexualidad, el pensamiento misógino, peyorativo, violento y segregacionista.

Propuesta emancipadora y del diálogo como método de Paulo Freire
Una de las primeras propuestas que son consideradas importantes con el método freireano, parte de la motivación por despertar en los jóvenes educandos el pensamiento reflexivo y crítico, para poder generar una dialéctica que permita el debate entre educandos y educadores, sirviendo principalmente para evidenciar las formas de enajenación y de opresión que la industria cultural emplea con el fin de potenciar el consumo de música popular con discursos hegemónicos sin censuras en sus contenidos lingüísticos , ―como ya se ha mencionado en artículos anteriores―, además, de la importancia de conocer y de construir el conocimiento juntos para criticar de forma reflexiva la realidad en lugar de censurar directamente; invitando a los jóvenes oyentes a descodificar las letras de cualquier subgénero de música popular como los antes descritos para analizar su contexto sociocultural, además de cuestionar los mensajes que normalizan la opresión, la desigualdad y la violencia.

El educador deberá enfrentar sin miedo y con osadía, cumplir con otra tarea desde su praxis educativa a través del currículo oculto como lo menciona Freire, P. (2014), de la siguiente manera: “Dialécticamente, hay, sin embargo, otra tarea que cumplir, como es la de denunciar y actuar contra la reproducción de la ideología dominante. ¿De quién es esta segunda tarea de denunciar la ideología dominante y su reproducción? Le corresponde al profesor, cuyo sueño político está a favor de la liberación…”  “Esta tarea no puede ser propuesta por la clase dominante. Debe ser llevada a cabo por aquellos que sueñan con la reinvención de la sociedad, la recreación o reconstrucción de la sociedad. Entonces, recae en aquellos cuyo sueño político es reinventar la sociedad, ocupar el espacio de la escuela, el espacio institucional, para develar la realidad que es ocultada por la ideología dominante, por el currículo dominante”.  

La Pedagogía Crítica Revolucionaria de Peter McLaren como acto político y de justicia social
Por otra parte el pensamiento pedagógico crítico y revolucionario de McLaren, P. (1994) dice que: “La escuela no es neutral. O reproduce el sistema o lo cuestiona”. Para él, educar es un acto político porque se enseña dentro de las escuelas pensar y actuar con sentido crítico para cuestionar y para cambiar el sistema de creencias que sean impuestas como medio de manipulación y enajenación en los educandos y al trabajo que se lleva dentro de los muros escolares o fuera de ellos lo denomina “campos de batalla cultural”; ya que dentro de los cuales, se evidencia que la propuesta de la música popular del México actual promueve y normaliza la violencia; despedagogíza el saber ontológico y filosófico de los educandos, haciéndoles creer con demasiado énfasis que el tomar la vida de los demás a través de la violencia les hace ganarse el miedo y el respeto, convirtiéndolos en presos de sí mismos. Donde además el lenguaje de poder tiene su función enmarcando la opresión de género, convirtiendo al cuerpo como mercancía e impulsando el odio que termina por segregar su propia cultura y a su misma gente y comunidad, con una lucha insostenible llena de amenazas y de precariedad moral y ética.

La pedagogía Crítica-Revolucionaria podría ser empleada para contrarrestar el influjo alienante y manipulador que ejerce el reggaetón, los narcocorridos o los corridos tumbados, etc. De la siguiente manera: Si la industria musical de estos subgéneros resulta ser capitalista y mercantil, denota en la enseñanza de los jóvenes la pedagogía de que el uso de la violencia es poder, de que la mujer es sólo un objeto y el uso de estupefacientes, alcohol y tabaco es la escalera por la cual se logra llegar a la cúspide del poderío. La Pedagogía Crítica Revolucionaria podría cuestionar de manera adversa lo siguiente: ¿Y si el poder fuera educarnos, la mujer es mi compañera para el logro de nuestras metas en común y dicha escalera fuera colectiva? Deberá considerarse entonces esta reflexión como un acto político.

La Pedagogía Crítica de Henry Giroux como libertad social y cultural
Con la propuesta pedagógica del crítico cultural, estadounidense, Henry Giroux, (1992), se apoya el argumento filosófico de Paulo Freire, identificado como el primer elemento crucial que antecede el problema de la alfabetización, en que la cultura ha servido como medio de dominio y cuyas ideologías se encuentran inscritas, en los recintos escolares; alcanzando con su poder, corromper la mente de los jóvenes y lo especifica de la siguiente forma: “Las relaciones dominantes de poder no están sostenidas simplemente a través de la imposición unilateral de la autoridad sino principalmente a partir de las mediaciones y el poder de las ideologías dominantes inscritas en las formas culturales y en las representaciones seleccionadas que se legitiman y distribuyen en toda la sociedad. En este caso, las escuelas son concebidas como mediadoras de la sociedad, no sólo como el instrumento de ésta; pero lo que es generalmente mediado bajo el pretexto de ´neutralidad´ y la promesa de movilidad social representan las formas más valiosas de capital cultural. Esto es, el conocimiento, las prácticas del lenguaje, las formas de ver al mundo, los estilos culturales y cosas por el estilo. La cultura en esta perspectiva se convierte en el vehículo de mediación entre el sistema de relaciones de poder y los procesos y resultados que caracterizan al sistema de escolarización”.

Esto significa que si la ideología en las escuelas no sufre un verdadero cambio de significación en sus procesos de educación para el pensamiento crítico y reflexivo, la cultura popular seguirá enseñándole a los jóvenes a desear su propia opresión y bajo los argumentos implícitos dentro del léxico del discurso lingüístico musical de dichos subgéneros populares, suelen llamarle de esta manera, éxito. Les enseña también, que sólo hay dos caminos: ser víctima o ser victimario, haciendo a un lado la empatía, la comunidad, las leyes y el diálogo. Por otra parte, se niega la libertad cultural, donde la mujer no es sujeta que crea cultura, es adorno, un objeto y con este sistema de creencias impuestos en la cultura popular se corrompe el pensamiento reduciéndolo a un objeto de valor físico y monetario, sosteniéndose como un fenómeno alienante de fantasía y de anti-libertad. 

Una teoría Sentipensante de Orlando Fals Borda para el estudio y el análisis de la IAP y las PC(s)
Este método de investigación propuesto por Fals Borda, en Moncayo, V. (2015), guarda relación estrecha entre la filosofía y la pedagogía, con una metodología sociológica que busca transformar la realidad uniendo el enfoque científico con los sectores marginados; integrando el conocimiento académico con la sabiduría popular para lograr el verdadero cambio social. Por medio de cuatro etapas o fases que coadyuban a través de la participación activa de todos los miembros de la sociedad, junto con un considerable grupo de expertos y académicos para entender la realidad y el contexto social por medio de los roles de coinvestigación, favoreciendo el trabajo en pie de igualdad, y que genere la ruptura entre el sujeto y el objeto para comprender a través de la forma del sentipensar el mundo desde las realidades locales y generales combinando la razón y el corazón, validando el conocimiento subjetivo y el de las experiencias, a través de fases metodológicas: 1. Diagnóstico, donde la comunidad y el investigador o docente, identifican sus problemáticas en relación con el fenómeno de la música popular del México actual, 2. Acción, el grupo diseña y ejecuta estrategias para transformar su entorno, 3. Reflexión, se evalúan los resultados obtenidos para ajustar la estrategia y generar un aprendizaje continuo.  Y por último, el empoderamiento y la emancipación, cuyo propósito final, no es sólo el de obtener datos, sino empoderar a los jóvenes como actores sociales para que reconozcan su propia historia, su contexto, para que consoliden su identidad y actúen como agentes políticos capaces de romper las estructuras de desigualdad y el mundo de la fantasía que se observa como un reflejo aspiracional y que sólo representa una vida rápida y de escape a la realidad.  

Referencias bibliográficas
-Freire, P. y Shor, I. (2014). Miedo y Osadía. La Cotidianidad del Docente que se Arriesga a Practicar una Pedagogía Transformadora. México. Editorial. Siglo XXI.-Giroux, H. (1992). Teoría y resistencia en Educación. México. Siglo XXI, editores. Junto con la coedición del Centro de estudios sobre la Universidad. UNAM. -McLaren, P. (1994). La Vida en Las Escuelas. Una Introducción a la Pedagogía Crítica en los Fundamentos de la Educación. México. Editorial. Siglo XXI.-Moncayo, V. en, Antología de Fals Borda, O. (2015). Una Sociología Sentipensante para América Latina. Buenos Aires, Argentina. Siglo XXI Editores. Ediciones CLACSO.

Colonialidad lingüística en la música popular del México actual, parte IV

Un análisis Socio semiótico y cultural de Peirce  

Por: Mario Arturo Segoviano Gutiérrez
Doctor en Pedagogía Crítica y Educación Popular

“La verdad sentipensante es un lenguaje capaz de pensar sintiendo y sentir pensando… El sentir pensando se basa en la idea de que el saber sirve para encontrar caminos y el conocimiento para transformarlos”. Orlando Fals  Borda (1979).

Pragmática y Sociosemiótica cultural como método de interpretación científica al fenómeno del discurso lingüístico de la música popular del México actual.
Para continuar con una propuesta científica y práctica, de acuerdo con los temas antes desarrollados; expongo ante ti lector, la metodología y el proceso científico para la comprensión del fenómeno psicológico y emocional que transita la sociedad juvenil en nuestro México actual, a través de la cual se trata de explicar la forma de conocer el mundo por medio de la experiencia y la interacción social con tres tipos de signos interconectados.

La propuesta Sociosemiótica- cultural del científico y lógico estadounidense, Charles Sanders Peirce, permite analizar los principios generales para comprender las teorías semióticas que comprende el modo de conocer el mundo a través de las ideas, las emociones, la existencia, la comunicación y la experiencia práctica, así como; los procesamientos del pensamiento, el lenguaje, la representación y el proceso de semiosis, que hace posible la comunicación social. Es decir, son los procesos por los cuales los jóvenes captan el mundo de las ideas y de los objetos, y la relación que guardan entre sí; logrando una significación que permita representar el deseo, el gusto y la necesidad que se convierte en un reflejo para la vida, y esta propuesta se basa en tres categorías denominadas: (Primeridad, segundidad y terceridad).

La música popular como los corridos tumbados, los narcocorridos, el reggaetón, y otros subgéneros, contienen discursos lingüísticos que incitan y que promueven emociones en la audiencia juvenil, provocando el deseo de imitación y el anhelo por vivir en el mundo de la fantasía que es reflejado por la potencialidad de un representamen como lo menciona Peirce (1974), de la siguiente manera: “Es algo que representa otra cosa: su objeto. Antes que se interprete, es pura potencialidad: un primero”. Lo cual significa, que La Primeridad, se refiere a la primera concepción del ser que es independiente de cualquier cosa, correspondiendo a la experiencia emocional.es una instancia de posibilidad, es una pura cualidad que no está atada a nada en concreto. Así pues, bajo la experiencia de quien escucha la letra de una canción por primera vez y que en ella no encuentra relación significativa, pasa desapercibida, hasta que el proceso de aprehensión se da en la retransmisión por medio de los medios masivos de comunicación como la radio, el internet o las redes sociales, convirtiéndose y manifestándose como un reflejo social, entonces; se comienza a evidenciar, rastros de significación individual y colectiva; adhiriéndose a la forma de pensar,  tomando sentido en el gusto popular o de los jóvenes de edad secundaria y bachiller, viendo que la violencia y las apariencias de lujo o de poder son manifestaciones de su propia realidad.

La Segundidad, “Es el modo de ser que es en relación con otra cosa”. Es la experiencia que se vuelve un obstáculo y genera una reacción, por ejemplo: las letras de una canción escritas en el léxico del Reggaetón, los narcocorridos o los Corridos Tumbados, entre otros; que promueven la narco cultura, al glorificar las actividades, el estilo de vida y los valores del crimen organizado. Y que son expresadas de forma metafórica, narrando a través de códigos, signos o letras, expresiones  denotativas que se vuelven explícitas, dando el significado que pueda entenderse en un contexto cultural o social y que puedan corresponder a la experiencia práctica.

Por último, la Terceridad,Es el mediador a través del cual un primero y un segundo se ponen en relación. Es la experiencia de la ley, es el nivel del pensamiento que hace que relacionemos una reacción con una regla”, pongamos por caso: cuando los jóvenes comprenden el tipo de discurso emitido en el tipo de género musical que escuchan y que este termina por sugestionarlos e influenciarlos, correspondiendo su reacción con un tipo de conducta modelo o copia del discurso que aprendieron o que aprehendieron al apropiarse del discurso lingüístico; convirtiéndose en una ley que determina la conducta o comportamiento reflejo correspondiente a la categoría del pensamiento, el lenguaje, la representación y el proceso de semiosis que hace posible la comunicación social.

Conociendo estos tres principios de la semiótica y los modelos de análisis el científico Sanders, P. en Horta, J. (Et. Al.). (2019), expone además, una reorganización de cada categoría y las hace nombrar como:
Representamen: Corresponde a la experiencia emocional que pueden ser eventos ricos en contenido que emergen en el nivel de descripción psicológica y es la habilidad de reconocer, regular y comprender las emociones en el ser humano como en los demás. Son el efecto que puede producir un tipo de música que sea escuchado por los jóvenes y las cualidades que sean en ellos evocadas, podría ser de euforia, nostálgica o quizás relajante, pero es el primer vehículo por el que transita el sentimiento que se adhiere en el joven al escuchar algún género musical de su preferencia.

Objeto: Como el reconocimiento de las letras, las palabras y el discurso empleado en la música y que este puede llegar a ser comprendido en el contexto al que refiere dicho fenómeno expresado en la historia relatada en cada canción.

Interpretante: la experiencia intelectual proviene del intento de los jóvenes por conocerse a sí mismos, el contexto que les rodea y son capaces de distinguir la realidad y los fenómenos que acontecen en ella. Es por ello, por lo que al escuchar en la música un tipo de discurso que describa aspectos o acciones que los oyentes vislumbran en su propia realidad violenta, individualista o agresiva, los aprehenden de forma significativa; teniendo un impacto negativo en el rendimiento académico de los jóvenes como, calificaciones más bajas, falta de concentración y falta de motivación, así como una relación armoniosa con los miembros de su familia o de su comunidad, moldeando sus aspiraciones e identidades a la creencia normalizada de ciertos estilos de vida y comportamiento negativos con faltas de alternativas.  

Ahora bien, esta metodología vista desde el lado práctico y académico en la práctica educativa, la semiótica peirceana podría aplicarse viendo el aprendizaje como un proceso donde todo comunica. En el aula, esto significa enseñar a los estudiantes no sólo a memorizar, sino a interpretar críticamente la música que escucha mediante el análisis de los textos, las imágenes y los fenómenos sociales, haciendo resaltar tres cuestionamientos útiles al momento de escuchar una canción como las antes enunciadas, preguntándoles de la siguiente manera:
Número uno: ¿De qué habla la letra de la música que escuchas? ¿Comprendes las metáforas empleadas en el léxico como se pronuncian? Número dos: ¿Qué te hace sentir o pensar al escuchar la letra de este tipo de canciones? Número tres: ¿Qué imaginas? ¿Cómo lo proyectas en tu vida presente y para tu vida en un futuro cercano?

Por último y como colofón, al escuchar y analizar la letra de la canción titulada “Ella Baila Sola” de Peso Pluma PCR, el docente podría ejemplificar que la primeridad o representamen, es “una bolsita de polvo”, la segundidad u objeto es “la fiesta o el éxito que se obtiene al consumir su contenido” y la terceridad o interpretante es “la percepción con la que deciden los jóvenes si lo tomas o lo dejan pasar de lado, reflexionando moralmente sobre el bien o el mal que esto produce».

“No es el saber, sino el amor por aprender, lo que caracteriza al hombre científico”. Charles Sanders Peirce (1898).  

Referencias bibliográficas
Sanders Peirce, C. (1974). La Ciencia de la Semiótica. Buenos Aires, Argentina. Ediciones, Nueva Visión.Sanders Peirce, C. en Horta, J. (Et. Al.), (2019). Sociosemiótica y Cultura, Principios de Semiótica y Modelos de Análisis. México. IIS, Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.

Por azares del destino

Desde la otra orilla

Por: Francisco Xavier Zaragoza Núñez

Por azares del destino conocí a Erik Satie, aquel compositor y pianista francés cuya música, según sus biógrafos, cambió el rumbo de la composición moderna.

Fue un auténtico bohemio del París de finales del siglo XIX. Trabajó como pianista en el célebre cabaret Le Chat Noir, donde convivían pintores, poetas, escritores y músicos que, sin saberlo del todo, estaban preparando el nacimiento del arte del siglo XX.

A mí me fascinó desde la primera vez que escuché sus Gymnopédies. Últimamente se ha convertido en mi música preferida para leer, estudiar o simplemente cerrar los ojos y dejar que la mente viaje de la mano de esas melodías serenas, casi hipnóticas.

Investigando un poco más sobre su vida descubrí que escribió un ballet titulado Parade. Gracias a Internet pude verlo y comprender por qué aquella obra fue tan importante para su época.

Nada menos que Pablo Picasso diseñó los decorados y el vestuario cubista. Satie incorporó sonidos jamás escuchados antes en un ballet: máquinas de escribir, sirenas de barco, disparos y bocinas. Y el poeta Guillaume Apollinaire utilizó, en el programa de mano, la palabra «surrealismo» para describir la obra, una de las primeras ocasiones en que ese término apareció públicamente.

Aquellos artistas estaban construyendo un puente entre dos mundos. Eran hombres de transición. Su propuesta musical y artística rompía con todo lo anterior mientras anunciaba el futuro.
Entonces uno deja volar la imaginación.

Pienso en Erik Satie, que vivió entre 1866 y 1925, y me doy cuenta de la extraordinaria época que le tocó presenciar. Nació cuando las personas aún viajaban principalmente en carruajes tirados por caballos. Vio llegar la electricidad a las ciudades. Conoció el teléfono, el automóvil, Escuchó el fonógrafo, que por primera vez permitió disfrutar de la música sin la presencia de los músicos. Fue testigo del despegue de los primeros aviones de los hermanos Wright. Asistió al nacimiento del cine con los hermanos Lumière. Vivió la devastación de la Primera Guerra Mundial. Observó cómo la pintura abandonaba el realismo para desembocar en el cubismo de Picasso y escuchó cómo la música dejaba atrás el romanticismo para abrirse a sonoridades completamente nuevas.

Es como si hubiera vivido con un pie en el siglo XIX y el otro en el XX.

Víctor Hugo escribió alguna vez: «Nada es más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo«.

Erik Satie tuvo varias de esas ideas. Muchas desconcertaron a sus contemporáneos. El mundo todavía no estaba preparado para ellas. Sin embargo, el tiempo —ese juez implacable que siempre termina dictando sentencia— acabó dándole la razón.

Hoy, más de un siglo después, basta escuchar unas cuantas notas de Satie para comprender que algunas revoluciones no comienzan con estruendo, sino con un piano que se atreve a tocar diferente.